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Sobre el CBD

El CBD (cannabidiol) es versátil en su modo de acción, complejo, parcialmente contradictorio y, por lo tanto, no es fácil de detectar. Aún se están investigando muchas áreas con respecto a su efecto sobre el cuerpo. Los resultados son prometedores y su efecto se puede confirmar en muchos aspectos. Algunos estudios incluso parecen contradictorios a primera vista y llegan a surgir dos preguntas:

¿Cómo puede una molécula afectar a tantas partes diferentes del cuerpo? y ¿por qué esta sustancia a veces tiene efectos opuestos (por ejemplo, cómo mejorar la calidad del sueño y el estado de alerta)?

En resumen, estas preguntas a menudo se responden con el efecto adaptógenico (=adaptivo o modulador) del CBD. Pero, ¿qué significa en realidad adoptógenico?

Para comprender el principio funcional del CBD es útil imaginar el organismo como una multitud de sistemas complejos que se comunican e interactúan entre sí. La red de conexión de estos sistemas es el sistema nervioso con sus neurotransmisores. Son sustancias mensajeras que sirven para transmitir señales de una célula a otra. El CBD es una forma especial de estos transmisores. 

Aquí se presentan algunos ejemplos de sistemas complejos regulados por el organismo, que están conectados por el sistema nervioso:

El sistema inmunológico, por ejemplo, que es responsable tanto de la lucha contra los patógenos, como de las reacciones alérgicas.

El sistema hormonal (sistema endocrino) incluyendo, por ejemplo, las hormonas de crecimiento y sexuales, pero también las hormonas que son importantes para el metabolismo, como la insulina.

El sistema nervioso– que contiene mucho más que los procesos de aprendizaje y pensamiento del cerebro. También las habilidades motrices y reflejos, la sensación y transmisión del dolor, las emociones, la psique y sus perturbaciones, la regulación de los órganos y la digestión, el ritmo diurno y nocturno, etc., forman parte del sistema nervioso. 

El corazón – y sistema cardiovascular incluyendo todos los mecanismos que sirven para la regulación de la presión arterial, el pulso, etc. 

El sistema exocrino con todas las glándulas del cuerpo, por ejemplo, las glándulas lagrimales, sudoríparas, olfativas y sebáceas, e incluso el páncreas.

El sistema metabólico o el metabolismo, por ejemplo, la acumulación y descomposición de hueso, músculo y tejido conectivo, e incluso también todas las células, moléculas y sustancias (mensajeras) necesarias. 

El sistema gastrointestinal, es decir, la digestión, la desintoxicación y la excreción. 

El sistema respiratorio … 

La lista parece continuar indefinidamente. Todos los sistemas se entrelazan e interactúan entre sí. Si se considera esta compleja conexión entre todos los sistemas, es fácil entender que un sistema individual mal regulado o enfermo puede tener efectos negativos en otros sistemas y en el organismo. La razón de esto es que el sistema nervioso conecta todos estos sistemas. 

El sistema nervioso sirve como una infraestructura para la comunicación entre estos sistemas. No sólo conduce la información sensorial (pasiva) de nuestro organismo, si no que también actúa eficazmente transmitiendo las señales/comandos activos de los sistemas individuales. Esto requiere un gran número de neurotransmisores para transmitir las señales eléctricas entre las células. De esta manera, cada célula consecuente contiene receptores. Las sustancias mensajeras se unen específicamente a estos receptores según el principio de bloqueo por llave. Esta unión desencadena de nuevo una señal eléctrica, la cual es conducida a la siguiente célula y de nuevo causa la liberación de una sustancia mensajera. El CBDes una forma especial de estas sustancias mensajeras. En las células del sistema nervioso central y periférico existen receptores de cannabinoides (CBD, CBDa, THC,). Así es como se define el sistema endocannabinoide. 

Este sistema cannabinoide endógeno, o sistema endocannabinoide, consiste en receptores y sus transmisores específicos. Los receptores CB-1 se pueden encontrar en casi todas las neuronas del cerebro en diferentes densidades. La característica especial de los receptores cannabinoides es su ubicación: mientras que los receptores normalmente se encuentran en la célula que lleva la señal, el receptor cannabinoide se encuentra en la célula anterior, es decir, la célula transmisora. Esto significa que el CBD no es directamente responsable de la transmisión de la señal, si no que únicamente envía retroactivamente la información a la célula transmisora. De esta manera, los cannabinoides proporcionan retroalimentación a la célula transmisora. Las sustancias mensajeras del sistema endocannabinodie se denominan, por ende, neurotransmisores retrógrados o neuromodulares. Por lo tanto, el CBD puede influir y modelar la transferencia real de información de la célula. La presencia de receptores CB-1 en el sistema nervioso explica el amplio espectro de efectos cruzados del CBD. El efecto ansiolítico, antipsicótico, promotor del sueño, antiepiléptico, neuroprotector y antiespasmódico del CBD se explica por sus efectos sobre los receptores CB-1. Esto responde a la primera pregunta de por qué el CBD afecta a tantas partes del cuerpo. 

Pero, ¿cómo se explican los efectos parcialmente opuestos del CBD dentro de un sistema? Aunque todos los cannabinoides conocidos hasta la fecha activan o bloquean sus receptores, el CBD es el único transmisor del sistema endocannabinoide que tiene efectos inhibidores y activadores sobre el receptor CB-1. Esto se conoce como efecto antagonista y agonístico. De esta manera, el CBD puede mejorar y reducir la transferencia de información. Este hecho puede ser la razón del efecto adaptogénico, o mejor dicho, del efecto regulador del CBD. El efecto regula los sistemas hacia abajo o hacia arriba de acuerdo a las necesidades, estableciendo el equilibrio de los sistemas individuales y su totalidad, esto es, el equilibrio del organismo. Este equilibrio de los sistemas del organismo se llama homeostasis. 

Sin embargo, el CBD no sólo actúa como una sustancia mensajera en el cerebro a través de los receptores CB-1. Otro tipo de receptor (CB-2) se encuentra en varios tipos de células inmunitarias. Por lo tanto, el CBD no sólo puede actuar a través de los sistemas con la ayuda del sistema nervioso, si no también específicamente en el propio sistema inmunológico. Este tipo de receptor es objeto de investigación en cuanto a su efecto inhibidor sobre las células tumorales, la psoriasis, las alergias, los procesos inflamatorios y muchas otras enfermedades (auto)inmunitarias.

Además, el CBD puede influir en el intercambio de información entre el interior de la célula y el entorno celular a través de una serie de proteínas celulares, las llamadas proteínas G. En otras palabras, la comunicación que funciona más allá del sistema nervioso hacia los efectores más pequeños en el interior de la célula. Esta función es uno de los descubrimientos más recientes y ciertamente encierra una multitud de posibilidades para comprender mejor el modo de acción del CBD.