El aceite de CBD y sus muchas características
Anooradha Raman UnniActualizado:En resumen:
El artículo explica qué es el CBD, cómo actúa sobre el sistema endocannabinoide y por qué se investiga como apoyo complementario para síntomas como dolor, inflamación, ansiedad, trastornos del sueño o efectos secundarios de tratamientos oncológicos. Destaca que el CBD no es psicoactivo ni cura enfermedades, y que la mayor parte de la evidencia es aún preliminar. Subraya la importancia de usarlo siempre bajo supervisión médica, revisar la calidad y procedencia de los productos y comenzar con dosis bajas, integrándolo, en su caso, dentro de una rutina general de bienestar.
Se dice que es un remedio milagroso que puede ser beneficioso, desde enfermedades hasta problemas de la piel. Pero, ¿qué hace que esta planta sea tan especial y qué propiedades tiene?
La planta de cáñamo consiste en más de 80 compuestos químicos diferentes, que se dice que tienen diferentes propiedades médicas y funcionales. Muchos de estos compuestos están siendo estudiados por su posible papel en el apoyo al bienestar general, el alivio del dolor y la reducción de la inflamación, entre otros efectos potenciales (1).
Primero, debemos tratar de entender qué es el CBD y de dónde proviene. El CBD es uno de los muchos compuestos químicos que se encuentran en la planta del cáñamo, donde se estima que hay más de 80 cannabinoides diferentes. Aquí encontrarás conexiones como THC, CBD, CBG y muchos otros. THC (tetrahidrocannabinol) junto con CBD (cannabidiol) son dos de las sustancias más conocidas de la planta. El THC es lo que más comúnmente se reconoce como psicoactivo, mientras que el CBD no lo es, por lo que no produce el típico “colocón” asociado al cannabis (2). Por lo tanto, queremos centrarnos exclusivamente en el CBD, sus propiedades y su potencial.
Aunque a partir de la década de los 40 se ha comenzado a hablar mucho más sobre la planta de cáñamo, es posible rastrear el uso de cannabis hace varios miles de años en la medicina tradicional de distintas culturas, por ejemplo en China e India (3). Hoy en día, los investigadores están activos investigando y probando las propiedades únicas de la planta que se dice que se usan como tratamiento complementario junto a la mayoría de las enfermedades y trastornos, siempre dentro de un marco controlado y regulado.
En este artículo nos centraremos en el aceite de CBD, una de las formas más populares de consumo de cannabidiol. Analizaremos cómo interactúa con el organismo, qué dice la investigación actual sobre sus posibles beneficios y en qué casos podría ser interesante integrarlo en la rutina diaria de bienestar, siempre sin sustituir los consejos ni los tratamientos médicos.
Es importante subrayar que la información que sigue tiene carácter general y educativo. El uso de CBD debe considerarse como un complemento de bienestar, y ante cualquier enfermedad o tratamiento farmacológico es fundamental consultar con un profesional de la salud para valorar posibles interacciones y contraindicaciones (4).

Aceite CBD (5%) Classic
¿Cómo funciona el CBD en nuestra salud?
Las personas tienen un sistema completamente único en el cuerpo: el sistema endocannabinoide. Es un sistema que se esfuerza constantemente por lograr un equilibrio y estabilidad fisiológicos saludables. Esto es fundamental para la función y la salud del cuerpo y puede ser descrito como nuestro mensajero entre el cerebro y el cuerpo. Los endocannabinoides, los propios cannabinoides del cuerpo, se coordinan y comunican con todas las células del cuerpo, indicándoles cuándo activar determinados procesos y cuándo detenerlos (5).
Los cannabinoides que se encuentran en la planta del cáñamo, los llamados fitocannabinoides, se unen a los diferentes receptores en las células del cuerpo. Debido a este descubrimiento, el CBD ha recibido una gran atención en el mundo científico y médico. El CBD es una de las más de 80 sustancias químicas conocidas como fitocannabinoides. Los cannabinoides son agonistas que se unen a receptores específicos en las células, también llamados receptores de cannabinoides, modulando así diferentes funciones fisiológicas (5).
También se ha encontrado que los cannabinoides activan dos tipos principales de receptores que se encuentran en el cuerpo, CB1 y CB2. En otras palabras, se puede decir que los cannabinoides son como las piezas de un rompecabezas que se adaptan exactamente a estos receptores que se encuentran en nuestras células. El cuerpo pre-produce cannabinoides similares a los fitocannabinoides. Estos cannabinoides producidos en el cuerpo se denominan endocannabinoides.
El CBD actúa sobre el sistema endocannabinoide, uniéndose a receptores específicos (CB1 y CB2) que ayudan a regular funciones clave del organismo.
El sistema endocannabinoide regula:
- Sueño
- Apetito
- Hambre
- Dolor
- Sistema inmunológico
- El sistema endocrino
- Memoria
- Reproducción
- Homeostasis (ayuda al equilibrio saludable del cuerpo)
Los receptores CB1 se encuentran en todo el cuerpo, principalmente en el sistema nervioso central. Los receptores CB2 se encuentran principalmente en el sistema inmunológico y en células relacionadas con procesos inflamatorios (5). Esta distribución explica por qué el CBD se está investigando tanto en el ámbito del dolor, la inflamación, el estado de ánimo o el sueño.
El aceite de CBD para el tratamiento de enfermedades y trastornos
El aceite de CBD no está aprobado para tratar enfermedades y trastornos, pero hay miles de estudios sobre el CBD y su efecto y potencial.
Al tomar cannabinoides de una fuente externa, como a través de las gotas de CBD, el cuerpo lo reconoce y reacciona a él. Por lo tanto, se influye en el sistema endocannabinoide. Es decir, si tienes ansiedad y quieres probar el CBD, los cannabinoides interactúan con los receptores CB1. Las neuronas en la amígdala central (parte del cerebro donde se controlan el estrés y la ansiedad) se vuelven menos activas en la interacción del CBD, lo que podría resultar en menos ansiedad según algunos estudios preliminares (6). El SEC (sistema endocannabinoide) consiste en una gran red de células que se esfuerzan constantemente por mantener el cuerpo en un equilibrio saludable, tanto física como mentalmente. Por lo tanto, uno puede asumir que el sistema endocannabinoide está desequilibrado si está enfermo o tiene dolor. Puede intentar restablecer este equilibrio tomando CBD como apoyo complementario, siempre bajo supervisión profesional.
El CBD es la sustancia de la que se puede beneficiar el sistema endocannabinoide cuando se habla de aliviar muchos síntomas, incluidas las enfermedades autoinmunes y las enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, el Parkinson, la enfermedad de Huntington, etc., así como el dolor neuropático e inflamatorio, la esclerosis múltiple, la epilepsia y más (7). En la mayoría de estos casos, la investigación está en curso y los resultados se consideran prometedores pero no definitivos, por lo que no debe entenderse como una cura, sino como un posible coadyuvante.
El CBD se estudia como apoyo complementario para distintos síntomas (dolor, inflamación, ansiedad, entre otros), pero no sustituye tratamientos médicos ni cura enfermedades.
Enfermedades degenerativas y autoinmunes
Nuestro sistema inmunológico se esfuerza constantemente para combatir infecciones, virus y bacterias. Pero en algunos casos, el sistema inmunológico falla y comienza a atacar las células y tejidos sanos del cuerpo. Uno aún no sabe por qué el sistema inmunológico hace esto, pero cuando esto ocurre, se desarrollan enfermedades autoinmunes y puede haber una inflamación severa en partes del cuerpo. Algunas de las enfermedades autoinmunes más extendidas incluyen la artritis reumatoide, la psoriasis, la diabetes tipo 1 y la esclerosis múltiple. Estas enfermedades afectan profundamente la calidad de vida de miles de personas en todo el mundo.
Pero, ¿cómo puede ser útil el CBD cuando se trata de enfermedades autoinmunes? Una enfermedad común, como la artritis reumatoide, a menudo ocurre en personas de edad avanzada y, lamentablemente, también en algunas personas a una edad temprana. Aquí, se produce un cambio estructural en las articulaciones, por ejemplo, en los dedos, y puede ser doloroso. Desafortunadamente, no hay cura para la artritis reumatoide. Lo único que puedes hacer es tratar de mantener la enfermedad lejos con medicamentos antiinflamatorios y analgésicos. Esto preocupa a los pacientes, ya que los efectos secundarios que pueden acompañar a estos medicamentos ponen al cuerpo bajo mucho estrés, dando lugar a efectos secundarios que puedan tener un fuerte impacto en el hígado y los riñones.
Por otro lado, el CBD suele describirse como relativamente bien tolerado en los estudios clínicos, aunque también puede causar efectos secundarios como somnolencia, sequedad de boca o alteraciones gastrointestinales en algunas personas (8). Los estudios han señalado que el CBD puede tener un efecto positivo en el manejo del dolor y la inflamación asociados a la artritis reumatoide y a otros trastornos inflamatorios, actuando sobre los receptores CB1 y CB2 y modulando la respuesta inmunitaria (9).
Una de las características más importantes del CBD es su posible efecto antiinflamatorio. Cuando los cannabinoides interactúan con el SEC, entran y afectan los receptores CB1 –que a su vez pueden ayudar a modular la percepción del dolor– y los receptores CB2 que se encuentran principalmente en las células inmunitarias, lo que puede reducir la inflamación. Por ello, algunas personas con afecciones autoinmunes consideran el CBD como un complemento a su tratamiento habitual, siempre bajo la supervisión de su médico.
En enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide, el CBD se investiga por su potencial antiinflamatorio y analgésico, aunque no sustituye la medicación recetada.
CBD y el esqueleto
Además, se ha demostrado que el CBD tiene un gran potencial cuando se trata de mantener y fortalecer las piernas y, en general, el sistema óseo del cuerpo. Investigadores de una universidad israelí realizaron un estudio que demostró que el CBD puede acelerar la cicatrización en las fracturas óseas y que el CBD estimuló la actividad de la lisil hidroxilasa en las células esenciales para la formación de los huesos (10). La lisil hidroxilasa es una enzima muy importante cuando se trata de la curación ósea.
El estudio se realizó en ratas donde, entre otras cosas, se encontró que después de 8 semanas de ingestión de CBD, las propiedades biomecánicas y la fuerza de las piernas habían aumentado. Se demostró que el CBD estimulaba las células formadoras de hueso, por lo que además de tratar el reumatismo de la artritis con CBD, puede ser apropiado, no sólo para las personas mayores, sino también para todas las personas que deseen apoyar la salud ósea dentro de unos hábitos de vida saludables. Es importante recordar que este tipo de evidencias proceden principalmente de modelos animales y que se necesitan más estudios en humanos para confirmar estos efectos.
También se ha demostrado que el CBD tiene un potencial terapéutico en los síntomas de enfermedades degenerativas, uno de los cuales es, por ejemplo, la enfermedad de Parkinson. Esta enfermedad aumenta lentamente con síntomas como problemas motores y cognitivos, temblores, movimientos lentos y rigidez muscular. Esta enfermedad neurodegenerativa crónica implica una pérdida progresiva de neuronas en el cerebro que contienen neurotransmisores, que son los mensajeros químicos entre las células nerviosas que ayudan a regular las diversas funciones del cuerpo. El sistema endocannabinoide juega un papel muy importante en la enfermedad de Parkinson, por lo tanto, el CBD puede tener un buen efecto como parte de abordajes complementarios, ayudando por ejemplo con el sueño, el dolor o algunos síntomas no motores, según la literatura disponible (11).
La investigación preliminar sugiere que el CBD podría favorecer la salud ósea y aliviar ciertos síntomas en enfermedades neurodegenerativas, aunque la mayoría de los datos aún provienen de estudios preclínicos.
¿Por qué es tan interesante el CBD cuando se habla de cáncer?
Muchos a menudo preguntan si el CBD puede curar el cáncer. Y no, no puede. Sin embargo, se pueden encontrar muchas historias de éxito en línea donde los pacientes con cáncer expresan una mejora en los síntomas de su cáncer, especialmente contra los síntomas que pueden seguir en los tratamientos contra el cáncer, como náuseas, pérdida de apetito, dolor o problemas de sueño (12).
Algunos estudios en modelos celulares y animales han observado que ciertos cannabinoides pueden influir en procesos como la proliferación o la muerte celular programada, pero estos resultados son muy preliminares y no se pueden extrapolar directamente a pacientes humanos (13). En la práctica clínica, el interés actual se centra sobre todo en el potencial del CBD para mejorar la calidad de vida durante quimioterapia o radioterapia, siempre bajo supervisión oncológica, prestando especial atención a posibles interacciones con medicamentos.
El CBD no cura el cáncer, pero se estudia como apoyo para aliviar síntomas y efectos secundarios de los tratamientos oncológicos, siempre bajo control médico.
CBD – una parte importante de tu vida diaria
Como se mencionó, el aceite de CBD tiene varias propiedades y puede ayudar a que mantengamos nuestro equilibrio fisiológico. Por lo tanto, no necesariamente necesitas «tener algo mal» para incluir el CBD como parte de tu vida cotidiana. Muchas personas lo utilizan como parte de una rutina de bienestar para apoyar la relajación, el descanso nocturno o la recuperación después del ejercicio, siempre ajustando la dosis de forma gradual y observando la respuesta del propio cuerpo (14).
El CBD contiene naturalmente diferentes fitonutrientes presentes en el extracto de cáñamo y, cuando se formula en aceites de calidad, puede incluir además vitaminas y minerales añadidos, y es 100% natural. No obstante, conviene revisar siempre el etiquetado para conocer el espectro de cannabinoides, el contenido de THC legal y los ingredientes adicionales de la fórmula.
Hay muchas variantes diferentes de productos de CBD en el mercado: aceites sublinguales, cápsulas, cosmética, comestibles, e incluso productos para uso tópico como cremas o bálsamos. Por lo tanto, es importante que compres los productos de vendedores que estén certificados y aprobados, tanto en calidad, ecología, métodos de fabricación, contenido, etc. Fíjate en aspectos como:
- Análisis de laboratorio de terceros que certifiquen el contenido de CBD y la ausencia de contaminantes.
- Información clara sobre concentración, modo de uso y advertencias.
- Uso de cáñamo cultivado bajo normativas europeas y métodos de extracción seguros.
- Reseñas y reputación del fabricante o distribuidor.
Por último, recuerda que cada organismo es distinto. Empezar con dosis bajas, mantener una rutina constante y llevar un registro de sensaciones puede ayudarte a valorar si el CBD encaja en tu estilo de vida. Y, ante cualquier duda, el consejo personalizado de un profesional sanitario es siempre la mejor guía.
Fuentes
1. Cannabinoids and the endocannabinoid system – Di Marzo V. – Handbook of Experimental Pharmacology – https://link.springer.com
2. Cannabidiol (CBD): Critical Review Report – World Health Organization – https://www.who.int
3. Cannabis in traditional medicine: a historical overview – Pisanti S. – Pharmacological Research – https://www.sciencedirect.com
4. Clinical guidance on the use of cannabidiol (CBD) products – Franco V. – Epilepsy & Behavior – https://www.sciencedirect.com
5. Endocannabinoid system: physiology and pharmacology – Lu HC, Mackie K. – International Review of Neurobiology – https://www.sciencedirect.com
6. Cannabidiol as a potential treatment for anxiety disorders – Blessing EM. – Neurotherapeutics – https://link.springer.com
7. Cannabinoids for neuropathic pain – Mücke M. – Cochrane Database of Systematic Reviews – https://www.cochranelibrary.com
8. Safety and side effects of cannabidiol – Iffland K, Grotenhermen F. – Cannabis and Cannabinoid Research – https://www.liebertpub.com
9. Cannabinoids in rheumatoid arthritis: current evidence – Fitzcharles MA. – Current Opinion in Rheumatology – https://journals.lww.com
10. Cannabidiol, a major non-psychotropic cannabis constituent, enhances fracture healing – Kogan NM. – Journal of Bone and Mineral Research – https://asbmr.onlinelibrary.wiley.com
11. Cannabinoids and Parkinson’s disease – Fernández-Ruiz J. – CNS & Neurological Disorders - Drug Targets – https://www.eurekaselect.com
12. Cannabis and cannabinoids in cancer pain management – Häuser W. – Deutsches Ärzteblatt International – https://www.aerzteblatt.de
13. Cannabinoids and cancer: potential for therapeutic use – Velasco G. – Nature Reviews Cancer – https://www.nature.com
14. Consumer use and perceptions of cannabidiol (CBD) products – Corroon J. – Cannabis and Cannabinoid Research – https://www.liebertpub.com

