El CBD en la UE: la última actualización de la política
Stefanie StinglActualizado:En resumen:
El artículo analiza la reciente evolución normativa del CBD en la UE, marcada por la decisión del Parlamento Europeo de apoyar el aumento del límite de THC en el cáñamo industrial del 0,2% al 0,3%. Este cambio, alineado con las recomendaciones de la OMS, recupera el estándar histórico europeo, mejora la competitividad frente a otros mercados y amplía la diversidad de variedades cultivables. La medida beneficia a agricultores, industria y consumidores al aportar mayor seguridad jurídica, aunque aún debe consolidarse en el marco definitivo de la PAC tras las negociaciones entre Parlamento, Comisión y Consejo.
En los últimos meses, se ha producido una revolución silenciosa en la industria del CBD. En medio de la pandemia de COVID-19, las regulaciones que rodean al CBD en la UE han estado cambiando, con el resultado final de un enorme paso adelante para la industria (1).
La incertidumbre legal sobre el CBD afectaba tanto a fabricantes como a distribuidores y consumidores: muchas empresas no sabían si sus productos seguirían siendo legales y los usuarios dudaban sobre qué podían comprar de forma segura y regulada. Esta nueva evolución normativa ofrece, al menos en parte, un marco más claro y coherente dentro del mercado europeo.
Además, el CBD se ha convertido en uno de los segmentos con mayor crecimiento dentro del mercado del cannabis, tanto en suplementación como en cosmética, bienestar y productos alimentarios. Países como Alemania, Italia o España han visto un auge en tiendas especializadas, e‑commerce y productos de cáñamo industrial en los últimos años (2).
En este contexto, la posición de la Unión Europea resulta especialmente relevante: una sola decisión a nivel comunitario puede armonizar o, por el contrario, fragmentar aún más el mercado interior. Por eso, cada cambio en la Política Agrícola Común (PAC) y en las directrices sobre cáñamo y cannabinoides es seguido de cerca por todo el sector.
Comprender qué se ha decidido exactamente y cómo afecta al contenido de THC permitido en el cáñamo industrial es clave para fabricantes, agricultores y consumidores que quieren estar al día y cumplir la normativa sin renunciar a las oportunidades económicas del CBD.

Aceite CBD (5%) Classic
¿Qué ha pasado?
Anteriormente, la Comisión de la Unión Europea tenía previsto reevaluar el cannabidiol (CBD) y clasificarlo como droga de la Lista 1, junto con otros estupefacientes prohibidos. De esta manera, la reglamentación se ajustaría a la Convención Única de las Naciones Unidas sobre Estupefacientes, aprobada en 1961 (3).
A principios de este año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) había dibujado un cuadro completamente diferente, a saber, que el CBD no tenía nada en común con las drogas ilegales que de otro modo se enumeran en la Convención. En sus recomendaciones, la OMS señalaba que el CBD con un contenido de THC no superior al 0,2% no presenta potencial de abuso ni riesgo significativo para la salud pública (3).
Ahora, en octubre de 2020, llega el alivio con una sorpresa positiva: en una votación en el Parlamento Europeo, como parte de la reforma de la Política Agrícola Común (PAC), la mayoría de los delegados han votado a favor de aumentar el contenido de THC permitido en los productos del CBD para pasar del 0,2% al 0,3%. Este cambio afecta al límite de THC en el cáñamo industrial subvencionable y, de forma indirecta, amplía el margen para que los agricultores cultiven variedades de cáñamo más adaptadas a diferentes climas y usos (4).
La UE consideró clasificar el CBD como droga, pero finalmente el Parlamento Europeo apoyó aumentar el límite de THC en el cáñamo industrial del 0,2% al 0,3%, alineándose mejor con las recomendaciones de la OMS.
La historia de la regulación del cáñamo
El cáñamo sirvió anteriormente como fuente común de alimento, fibra y material de construcción en Europa durante más de 2500 años, pero para los tiempos modernos, se empezaron a poner restricciones a las prácticas de cultivo. Legalmente, el cáñamo industrial fue equiparado con la marihuana y las mismas reglas se aplicaron a ambos, haciendo cumplir la prohibición de su cultivo (5).
La diferencia decisiva radica en el contenido de THC de las plantas: mientras que la marihuana tiene un contenido muy alto de THC (entre el 5 y el 25%) y es altamente psicotrópica, el cáñamo industrial tiene un contenido principalmente alto de CBD (cannabidiol), con un contenido naturalmente bajo de coccurrencia de THC. Esto hace que el cáñamo industrial no tenga efectos intoxicantes, pero sí un alto valor como cultivo para fibra, semillas, aceites y extractos ricos en CBD (5).
Sin embargo, hasta la década de 1990, en la mayoría de los países europeos siempre se aplicó un valor límite de 0,3% de THC al cultivo de cáñamo. En 1999, por insistencia de Francia y con el deseo de unificar la política agrícola en torno al cultivo de cáñamo en la UE, el valor se redujo finalmente al 0,2% (4). Esta rebaja limitó el número de variedades registradas en el catálogo comunitario y dificultó el aprovechamiento de variedades tradicionales más productivas.
Con el regreso al umbral del 0,3%, la UE se vuelve a alinear con el estándar aplicado históricamente en muchas regiones del mundo, facilitando la competitividad de los agricultores europeos frente a productores de Canadá, Estados Unidos o China, donde los límites suelen ser iguales o superiores (2).
El cáñamo ha sido un cultivo histórico en Europa, pero se restringió al equipararlo a la marihuana; volver al límite de 0,3% de THC acerca la normativa europea a la práctica tradicional y a otros mercados internacionales.
¿Son útiles las nuevas regulaciones?
Según la EIHA (Asociación Europea de Cáñamo Industrial) esta es una decisión que debería haberse tomado hace mucho tiempo. El Presidente de la EIHA, Daniel Kruse, dijo de la decisión que el cáñamo ha servido como una importante materia prima durante miles de años y ha sido descartado durante décadas como un cultivo pequeño e insignificante (4).
Añadió que el nuevo reglamento era particularmente beneficioso para la diversidad: las nuevas variedades podían introducirse en el mercado con mayor facilidad y también podían tenerse en cuenta las diversas diferencias climáticas dentro de la UE. Esto significa mayor resiliencia para el sector agrícola, más opciones de rotación de cultivos y la posibilidad de seleccionar genéticas con mejor rendimiento, mayor producción de fibra o semillas y mejor adaptación local (4).
Si los delegados hubieran decidido lo contrario, esto podría haber sido el fin para la industria del CBD, pero también para muchos agricultores de cáñamo y puestos de trabajo relacionados directa o indirectamente con la industria. La reducción o eliminación del margen de THC habría supuesto la desaparición de gran parte de las variedades disponibles hoy y habría puesto en riesgo millones de euros en inversiones en infraestructura, transformación y distribución (2).
Desde una perspectiva de mercado, un marco armonizado dentro de la UE facilita el comercio transfronterizo de materias primas y productos terminados de cáñamo. También aporta mayor seguridad jurídica a los consumidores, que pueden esperar estándares más homogéneos en cuanto a contenido de THC y trazabilidad de los productos que compran (1).
El aumento del límite de THC favorece a agricultores, fabricantes y consumidores al ampliar la diversidad de variedades, reforzar la competitividad del sector y aportar más seguridad jurídica al mercado del CBD.
Entonces, ¿qué pasa ahora?
A finales de octubre, el Parlamento Europeo votó su posición negociadora sobre los tres reglamentos que conforman la PAC y las prácticas reglamentarias. Esta votación no es el final del proceso, pero marca una señal política clara a favor de una visión más pragmática del cáñamo industrial dentro de la UE (4).
El texto será objeto de negociaciones con la Comisión Europea y el Consejo con el fin de encontrar una posición común que se adoptará el año próximo. En este llamado “trílogo”, las tres instituciones deben acordar los detalles finales antes de que las nuevas reglas entren en vigor. Hasta entonces, los operadores del sector deben seguir de cerca la evolución del proceso legislativo y adaptar sus estrategias de cultivo, producción y etiquetado a la normativa aplicable en cada Estado miembro (1).
La Comisión Europea ya había expresado su oposición en julio de 2020, por lo que queda por ver si se sumará a la votación del Parlamento el año próximo a fin de crear una nueva ola de políticas sobre el cannabis. No obstante, la tendencia internacional hacia una regulación más diferenciada entre cáñamo industrial, CBD y cannabis psicoactivo indica que el debate seguirá abierto y que podrán producirse nuevas revisiones normativas en los próximos años (3).
La votación del Parlamento Europeo abre la puerta a un cambio estable en la PAC, pero todavía dependen negociaciones con la Comisión y el Consejo antes de que el nuevo marco para el cáñamo y el CBD sea definitivo.
Fuentes
1. European Union CBD market: current status and regulatory framework – European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction (EMCDDA) – EMCDDA – https://www.emcdda.europa.eu
2. The EU hemp industry: markets and opportunities – European Industrial Hemp Association – EIHA – https://eiha.org
3. Cannabidiol (CBD) Critical Review Report – Expert Committee on Drug Dependence – World Health Organization – https://www.who.int
4. Vote on CAP: EIHA welcomes an important step for the European hemp sector – Daniel Kruse – European Industrial Hemp Association – https://eiha.org
5. European hemp cultivation and use: a historical overview – M. Pijlman – Journal of Industrial Hemp – https://www.tandfonline.com

