Sueño REM vs. sueño profundo: ¿Cuál es mejor y por qué?

Leila WehrhahnActualizado:

En resumen:

El artículo explica las diferencias entre sueño profundo y sueño REM y cómo ambas fases se alternan en ciclos de unos 90 minutos. El sueño profundo favorece la reparación física y el refuerzo del sistema inmunitario, mientras que el REM potencia memoria, aprendizaje y regulación emocional. Un buen descanso depende del equilibrio entre ambas fases, de dormir suficiente y mantener horarios regulares. Se sugieren medidas de higiene del sueño y se menciona el posible uso de CBD con melatonina como ayuda complementaria, siempre bajo recomendación profesional.

El sueño REM y el sueño profundo son dos fases cruciales de su ciclo del sueño, cada una de ellas con funciones únicas para su salud y bienestar. En este artículo se explican las diferencias entre el sueño REM y el sueño profundo, y se analiza por qué ambas fases son importantes. Este conocimiento le ayudará a entender mejor su sueño y a identificar posibles oportunidades de optimización para lograr un sueño más reparador.

De forma general, durante una noche de descanso normal se alternan varias fases de sueño ligero, sueño profundo y sueño REM en ciclos de unos 90 minutos. Cada ciclo contribuye de forma distinta a la recuperación física y mental: mientras unas fases priorizan la reparación del organismo, otras están más relacionadas con la memoria, las emociones y el procesamiento de la información del día.

Comprender qué ocurre en su cerebro y en su cuerpo durante estas etapas no solo es interesante desde el punto de vista científico, sino que también puede ayudarle a identificar por qué se despierta cansado, por qué le cuesta concentrarse o por qué su estado de ánimo se ve afectado tras varias noches de mal descanso.

Además, conocer la diferencia entre sueño REM y sueño profundo puede orientarle a la hora de aplicar estrategias de higiene del sueño, elegir la hora de acostarse y levantarse, o incluso valorar la utilidad de ayudas naturales para dormir mejor, cuando sea apropiado y siempre que lo recomiende un profesional de la salud.

A continuación, analizamos en detalle qué hace única a cada fase del sueño y por qué, más que competir entre ellas, se complementan para garantizar un descanso verdaderamente reparador.

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Comparativa: ¿Qué es mejor, el sueño REM o el sueño profundo?

El sueño REM y el sueño profundo desempeñan cada uno un papel especial en el ciclo del sueño. Mientras que el sueño profundo es responsable de la regeneración física, el sueño REM se centra en la recuperación mental. Durante el sueño profundo, su cuerpo repara tejidos, fortalece el sistema inmunológico y acumula energía para el día siguiente. Por el contrario, el sueño REM apoya la formación de la memoria y el procesamiento de experiencias emocionales. Ambas fases son, por lo tanto, indispensables a su manera, y no sería correcto decir que una fase es mejor que la otra.

En términos más concretos, durante el sueño profundo disminuye la frecuencia cardíaca, baja la presión arterial y se liberan hormonas como la hormona del crecimiento, fundamentales para la reparación celular y la recuperación muscular. En cambio, durante el sueño REM la actividad cerebral se asemeja a la vigilia, los ojos se mueven rápidamente bajo los párpados y se producen la mayoría de los sueños vívidos. Ambas etapas se intercalan a lo largo de la noche y su cuerpo necesita suficientes ciclos completos para aprovechar al máximo sus beneficios.

📋 En resumen

El sueño profundo prioriza la reparación física, mientras que el sueño REM favorece la memoria, el aprendizaje y la estabilidad emocional; ninguna fase es “mejor”, sino que ambas son complementarias.

¿Qué es más importante: el sueño REM o el sueño profundo?

La importancia del sueño REM y del sueño profundo depende de sus necesidades individuales. Para las personas que están aprendiendo intensamente o lidiando con estrés emocional, el sueño REM es particularmente importante. En cambio, el sueño profundo es esencial para las personas físicamente activas o en proceso de recuperación de lesiones. Estudios han demostrado que la falta de sueño profundo puede llevar a un agotamiento físico y a un sistema inmunológico debilitado, mientras que la falta de sueño REM puede afectar el rendimiento cognitivo y la estabilidad emocional. Un equilibrio entre ambas fases es, por lo tanto, la clave para un sueño saludable y reparador.(1)(2)

Por ejemplo, si está preparando exámenes, afrontando un proyecto exigente o atravesando una etapa emocional intensa, su cerebro necesita suficiente sueño REM para consolidar recuerdos, integrar lo aprendido y procesar las experiencias del día. Por el contrario, si realiza entrenamientos intensos, trabaja muchas horas de pie o se está recuperando de una enfermedad, la prioridad será obtener suficiente sueño profundo para restaurar el organismo y reforzar sus defensas.

En la práctica, la mayoría de las personas no necesitan “elegir” entre una fase u otra, sino centrarse en dormir lo suficiente y mantener horarios regulares. Cuando la duración del sueño es adecuada y existe una buena higiene del sueño, el organismo suele autorregular de manera natural la cantidad de sueño REM y de sueño profundo que necesita cada noche.

📋 En resumen

Las necesidades de sueño REM y profundo varían según la persona y el momento vital, pero la clave para un descanso saludable es lograr un equilibrio entre ambas fases dentro de un sueño de duración suficiente.

La importancia del equilibrio entre el sueño REM y el sueño profundo

Más allá de las diferencias entre fases, lo que determina la calidad de su descanso es el equilibrio global del ciclo del sueño. Dormir demasiado poco, despertarse frecuentemente durante la noche o acostarse y levantarse a horas muy variables puede alterar esta estructura y reducir tanto el porcentaje de sueño profundo como la cantidad de sueño REM.

Cuando el sueño se ve interrumpido de forma repetida (por ejemplo, por ruidos, estrés, consumo de pantallas a altas horas o determinados trastornos del sueño), el organismo tiene menos oportunidades de alcanzar y mantener las fases profundas y REM. Como resultado, puede sentirse agotado, con la mente nublada, más irritable y con mayor propensión a enfermar.(3)

Por el contrario, unos horarios regulares, un ambiente de descanso adecuado (oscuro, silencioso y fresco), la reducción de la cafeína en las horas previas a dormir y la práctica de técnicas de relajación pueden favorecer que su cuerpo encadene ciclos completos de sueño y se beneficie de cada una de sus fases.

📋 En resumen

No solo importa cuánto duerme, sino también cómo se organiza ese sueño en ciclos; unos buenos hábitos favorecen que su organismo obtenga suficiente sueño profundo y REM de forma natural.

¿Cuánto sueño REM se necesita?

La cantidad necesaria de sueño REM varía según la edad y los hábitos de sueño individuales. Los adultos pasan aproximadamente el 20-25 % de su tiempo total de sueño en fase REM, lo que equivale a unos 90 a 120 minutos por noche.(4) Esta fase se alarga a medida que avanza la noche, y la mayor parte del sueño REM ocurre en los últimos ciclos de sueño. Una cantidad suficiente de sueño REM ayuda a almacenar la información en la memoria a largo plazo y a apoyar la salud emocional.

En niños y adolescentes, el porcentaje de sueño REM suele ser aún mayor, ya que el cerebro está en pleno desarrollo y necesita esta fase para consolidar el aprendizaje y el crecimiento neurológico. Con el paso de los años, el tiempo de sueño REM puede reducirse ligeramente, pero sigue siendo esencial para mantener un buen rendimiento cognitivo y una adecuada regulación del estado de ánimo.

Si suele despertarse muy temprano, reduce de forma notable el tiempo disponible para los últimos ciclos de sueño, que son los más ricos en REM. Por eso, cuando se acuesta muy tarde y duerme solo unas pocas horas, tiende a perder precisamente la parte de la noche que más contribuye a la consolidación de la memoria y a la estabilidad emocional.

📋 En resumen

En adultos, alrededor de una quinta parte del sueño total debería ser sueño REM, y esta fase se concentra sobre todo en las últimas horas de la noche, por lo que dormir suficiente tiempo resulta clave.

Sueño REM: ¿cuánto porcentaje? Distribución ideal de las fases del sueño

Un ciclo de sueño equilibrado debe incluir aproximadamente un 20-25 % de sueño REM y alrededor de un 15-20 % de sueño profundo.(4) Esta distribución asegura que tanto la recuperación física como la mental sean adecuadas. Si nota que frecuentemente se siente cansado o emocionalmente inestable, podría haber un desequilibrio en estas fases del sueño. Con la ayuda de rastreadores del sueño o aplicaciones especiales, puede monitorizar y optimizar sus fases del sueño para lograr la mejor recuperación posible. Productos como CBD y melatonina para dormir podrían ayudarle adicionalmente a mejorar la calidad de su sueño, como parte de una rutina global de higiene del sueño y siempre siguiendo las recomendaciones de un profesional de la salud.

Es importante tener en cuenta que los datos que ofrecen los dispositivos de seguimiento del sueño son aproximaciones basadas en el movimiento o la frecuencia cardíaca, y no sustituyen a una polisomnografía en un laboratorio del sueño. Sin embargo, pueden ser útiles para identificar patrones, comparar noches entre sí y evaluar cómo influyen en su descanso factores como el horario de la cena, el ejercicio físico o el uso de pantallas antes de acostarse.

📋 En resumen

De forma orientativa, un sueño saludable suele incluir en adultos un 15–20 % de sueño profundo y un 20–25 % de sueño REM; los rastreadores pueden ayudarle a detectar tendencias, aunque sus mediciones son aproximadas.

Conclusión

El sueño REM y el sueño profundo son esenciales para una recuperación completa. Mientras el sueño profundo regenera su cuerpo, el sueño REM apoya su cerebro. Es importante encontrar un equilibrio entre estas fases del sueño para mantenerse saludable tanto física como mentalmente. Mejorando sus hábitos de sueño y prestando atención a una distribución equilibrada de las fases de sueño, puede aumentar su calidad de vida en general. Pruebe diferentes métodos para optimizar su sueño —como establecer horarios regulares, reducir la exposición a pantallas antes de dormir y crear un entorno de descanso agradable— y considere también ayudas naturales como gotas de CBD y melatonina para un descanso nocturno más profundo y reparador, siempre con el asesoramiento de un profesional sanitario cuando sea necesario.

Fuentes

  1. Sleep and immune function – Besedovsky L, Lange T, Born J – European Journal of Physiology – https://link.springer.com/article/10.1007/s00424-011-1044-0
  2. Sleep loss and emotional reactivity and regulation – Palmer CA, Alfano CA – Sleep Medicine Clinics – https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1556407X16300710
  3. Consequences of chronic sleep restriction – Banks S, Dinges DF – Sleep Medicine Clinics – https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1556407X09700061
  4. How much sleep do we really need? – Hirshkowitz M et al. – National Sleep Foundation – https://www.sleepfoundation.org/how-sleep-works/how-much-sleep-do-we-really-need

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