Medicación para el dolor R & C

Stefanie StinglActualizado:

En resumen:

El artículo analiza los riesgos de los opiáceos y otros fármacos de prescripción para dolor, ansiedad, depresión e insomnio, subrayando su potencial de dependencia y sobredosis. Defiende un manejo multimodal y prudente del dolor, basado en comunicación con profesionales sanitarios y uso limitado de analgésicos potentes. Expone el auge de la medicina complementaria y tradicional, incluido el CBD, como posible apoyo para el dolor crónico y otras patologías, siempre como complemento, con más investigación, supervisión médica y respeto estricto a la normativa vigente.

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En resumen, me gustaría estimular tu mente para que tomes decisiones fundamentadas sobre la medicación para el dolor, su rendimiento y calidad. Esto podría ayudarte a protegerte de los efectos nocivos de los opiáceos y a acercarte a un estilo de vida orientado a la salud y el bienestar, donde se valoren tanto la eficacia como la seguridad a largo plazo.

La medicación para el dolor no sólo debe aliviar los síntomas, sino también minimizar los riesgos de dependencia, sobredosis y daños colaterales en tu salud física y mental (1). Para ello, es esencial conocer las alternativas disponibles, entender la diferencia entre tratamientos de primera línea y de rescate y, sobre todo, hablar de forma abierta con los profesionales de la salud.

Además, en los últimos años se ha incrementado el interés por terapias complementarias como el CBD, la fisioterapia, la atención psicológica y los cambios de estilo de vida, que pueden formar parte de un enfoque multimodal del dolor crónico (2). Estas opciones no sustituyen el consejo médico, pero sí pueden enriquecerlo y, en muchos casos, reducir la necesidad de dosis altas de analgésicos tradicionales.

Comprender los riesgos y beneficios de cada medicamento, así como de las terapias alternativas, es el primer paso para diseñar un plan de manejo del dolor más seguro, personalizado y sostenible a largo plazo.

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R Y C

Rendimiento y Calidad, un área bastante amplia y subjetiva que siempre ha ganado importancia en todos los dominios de la industria de servicios. Pero para comprender simplemente el problema de la calidad y el tratamiento del dolor en este contexto, los estudios dicen que la prevalencia del dolor postoperatorio se ha mantenido alta en el último decenio, a pesar de los avances en anestesia y analgesia (3). Especialmente en lo que respecta a los hospitales de los Estados Unidos, el tratamiento del dolor sigue siendo inadecuado para muchos pacientes.

Por ejemplo, al ocuparse de la medicación para el dolor es sumamente importante tener plena conciencia de las causas, las consecuencias del tratamiento insuficiente del dolor, la administración de altas dosis de analgésicos, las evaluaciones del dolor inadecuadas o defectuosas, los antecedentes de dolor y mucho más en función de cada caso. La calidad del tratamiento no sólo depende del fármaco elegido, sino también del seguimiento, la comunicación médico–paciente y la combinación con otros enfoques no farmacológicos.

📋 En resumen

Rendimiento y calidad en el tratamiento del dolor significan aliviar eficazmente el dolor minimizando riesgos, con una buena evaluación clínica, seguimiento y uso responsable de los analgésicos.

¿Qué tan familiarizado estás con los Opiáceos?

Según el NIH (Instituto Nacional de Abuso de Drogas), los Opiáceos son una clase de drogas que incluyen la heroína de drogas ilegales, los opiáceos sintéticos como el fentanilo, y también incluyen analgésicos como la oxicodona (OxyContin®), la hidrocodona (Vicodin®), la codeína, la morfina y muchos otros (4). Actúan uniéndose a receptores específicos en el cerebro y el cuerpo para reducir la percepción del dolor, pero también pueden producir euforia, lo que aumenta su potencial de abuso.

Según los datos disponibles de los sistemas de salud, de los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) se estima que en 2005 se prescribió el tratamiento con opiáceos a largo plazo a entre 9,6 y 11,5 millones de adultos, es decir, aproximadamente el 3%-4% de la población adulta de los Estados Unidos (5). Esta escalada en las prescripciones ha ido acompañada de un aumento notable en los casos de abuso, dependencia y sobredosis.

Algunos de los otros resultados importantes de este estudio son:

  • Sólo en los Estados Unidos, entre 1999 y 2014, más de 165.000 personas murieron por sobredosis relacionada con los analgésicos opiáceos (5).
  • Los datos revelaron que en el último decenio la tasa de mortalidad asociada con los analgésicos opiáceos ha aumentado notablemente, aunque las tasas de mortalidad por enfermedades cardíacas y cáncer mostraron una disminución sustancial.
  • Las ventas de analgésicos opioides mostraron un aumento paralelo a las muertes por sobredosis relacionadas con los opioides, lo que sugiere una fuerte correlación entre la disponibilidad de estos fármacos y los desenlaces fatales.
📋 En resumen

Los opiáceos son potentes analgésicos con un alto potencial de abuso y dependencia, y el aumento de sus prescripciones se ha asociado con un importante incremento en las muertes por sobredosis.

La crisis de los opiáceos

La crisis de los opiáceos es muy real y sigue afectando a los Estados Unidos, matando a más de 100 personas por día en 2016, según datos federales de salud pública (6). Este fenómeno no sólo incluye a quienes usan heroína o fentanilo ilícito, sino también a pacientes que comenzaron con analgésicos recetados y desarrollaron dependencia con el tiempo.

Aunque Europa está mucho más regulada en lo que respecta a la prescripción de opiáceos, Europa occidental está empezando a ponerse a la altura de los Estados Unidos con un aumento de las tasas de prescripción de opiáceos para el dolor crónico no oncológico (7). Esto ha despertado preocupación entre las autoridades sanitarias, que abogan por un uso más prudente y protocolos de seguimiento más estrictos.

Varios países de la Unión Europea permiten la venta sin receta de medicamentos más suaves para el dolor: la codeína. Aunque es menos peligrosa que la heroína, la codeína se transforma en morfina en el hígado y puede seguir siendo tóxica en dosis elevadas. El problema de los opiáceos en Europa se ha limitado en gran medida a la heroína, aunque hay indicios de que los analgésicos de venta con receta se están convirtiendo en un problema creciente, especialmente cuando se combinan con alcohol u otras drogas depresoras del sistema nervioso central.

📋 En resumen

La crisis de los opiáceos se originó en gran parte por el uso excesivo de analgésicos recetados y hoy afecta tanto a Estados Unidos como, cada vez más, a varios países europeos.

Ten en cuenta estos 5 medicamentos de prescripción:

1. Analgésicos

Los analgésicos de prescripción médica como la hidrocodona, el tramadol y la oxicodona se encuentran entre los medicamentos para el dolor más utilizados en los Estados Unidos (5). Se emplean para tratar el dolor moderado a intenso, especialmente después de cirugías o en casos de dolor crónico.

Sin embargo, su uso prolongado puede derivar en tolerancia (necesidad de dosis cada vez mayores para obtener el mismo efecto), dependencia física y síndrome de abstinencia al intentar suspenderlos. Por ello, se recomienda utilizarlos en la dosis efectiva más baja y durante el menor tiempo posible, siempre bajo supervisión médica estrecha.

2. Medicamentos contra la ansiedad

Los medicamentos recetados como el Xanax y el Valium se recetan comúnmente a las personas que muestran síntomas de trastorno de ansiedad, donde les resulta difícil realizar incluso las tareas cotidianas. Por lo tanto, estos medicamentos les ayudan a encontrar alivio. Pero no sin algunos efectos secundarios peligrosos, como el declive cognitivo, los pensamientos suicidas, la adicción e incluso la muerte, sobre todo cuando se combinan con alcohol u opiáceos (8).

Estos fármacos pertenecen al grupo de las benzodiacepinas y están indicados, en general, para tratamientos de corta duración. El uso crónico incrementa el riesgo de dependencia y síndrome de abstinencia, motivo por el cual muchas guías clínicas recomiendan considerar también terapia psicológica y técnicas de manejo del estrés como estrategias de primera línea.

3. Estimulantes

Medicamentos como el Ritalin y el Adderall se utilizan generalmente para el manejo del TDA/TDAH. Sin embargo, estos medicamentos presentan varios efectos secundarios como insomnio, nerviosismo, presión arterial alta, dolor de cabeza y malestar estomacal. Estos efectos secundarios pueden ser severos y afectar la vida de la persona que los sufre, especialmente si se abusa de ellos o se utilizan sin indicación médica, por ejemplo, para mejorar el rendimiento académico (9).

Aunque pueden ser muy eficaces en pacientes correctamente diagnosticados, requieren una evaluación exhaustiva, controles periódicos de peso, presión arterial y salud cardiovascular, así como educación al paciente y a la familia sobre los riesgos de compartir o desviar la medicación.

4. Antidepresivos

Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) suelen ser recetados por los médicos como medicamentos para la depresión. Los ISRS incluyen fluoxetina (Prozac), paroxetina (Paxil, Pexeva), sertralina (Zoloft), citalopram (Celexa) y escitalopram (Lexapro) (10). Suelen considerarse de primera elección por su perfil de seguridad relativamente favorable en comparación con antidepresivos más antiguos.

Inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina (SNRI). Entre los ejemplos de medicamentos IRSN figuran la duloxetina (Cymbalta), la venlafaxina (Effexor XR), la desvenlafaxina (Pristiq) y el levomilnacipran (Fetzima). Estos fármacos se utilizan tanto para depresión como para algunos tipos de dolor crónico, como la neuropatía diabética o la fibromialgia.

Algunos de los antidepresivos más recetados en esta categoría son trazodona, mirtazapina (Remeron), vortioxetina (Trintellix), vilazodona (Viibryd) y bupropión (Wellbutrin SR, Wellbutrin XL, otros). El bupropión es uno de los pocos antidepresivos que no se asocian con frecuencia a los efectos secundarios sexuales. Aun así, todos ellos pueden producir efectos no deseados como náuseas, cambios de peso, alteraciones del sueño o, en algunos casos, incremento transitorio de la ansiedad al inicio del tratamiento (10).

5. Pastillas para dormir

Se recetan estas píldoras para el sueño para tratar el insomnio, un problema común de sueño que afecta a los adultos. Los Institutos Nacionales de Salud estiman que aproximadamente el 30 % de la población general se queja de trastornos del sueño, y aproximadamente el 10 % tiene síntomas asociados de deterioro funcional durante el día que concuerdan con el diagnóstico de insomnio (11).

Los malos hábitos alimenticios, los hábitos alimenticios no saludables, un estilo de vida sedentario, el estrés, la ansiedad, todo esto causa y agrava la privación de sueño al insomnio. Por ello, antes de iniciar medicación, las guías recomiendan aplicar medidas de higiene del sueño y, cuando sea posible, terapia cognitivo-conductual específica para insomnio.

Se recomienda que la mayoría de los medicamentos recetados para el insomnio se administren justo antes de acostarse. Las actividades que implican concentración no son posibles ya que inducen al sueño y pueden aumentar el riesgo de accidentes, especialmente al conducir vehículos o manejar maquinaria.

Algunos de los medicamentos de venta con receta que se utilizan para el insomnio

Se recetan antidepresivos como la Trazodona HCL. Los otros incluyen Benzodiacepinas: o píldoras para dormir – temazepam Restoril, triazolam Halcion, Zolpidem Ambien, Edluar, Intermezzo, Zaleplon, Sonata, etc. Estos fármacos actúan sobre el sistema nervioso central para inducir el sueño, pero también pueden generar tolerancia y dependencia si se usan durante periodos prolongados (11).

La mayoría de los somníferos de venta libre son antihistamínicos muy parecidos a los medicamentos para el resfriado común o las alergias. Pero su consumo excesivo puede ser peligroso, ya que pueden provocar somnolencia diurna intensa, confusión, estreñimiento y, en personas mayores, aumentar el riesgo de caídas.

Es decir, que estos medicamentos recetados dejan efectos secundarios de larga duración como la adicción y la dependencia. Además, hay que tener en cuenta el riesgo de un recuadro negro que advierta de su uso con los opiáceos, ya que afectan directamente a la respiración y aumentan el riesgo de sobredosis (8).

En la misma línea, la FDA emitió advertencias públicas en 2007, para alertar a los pacientes de que estos medicamentos podrían causar reacciones alérgicas y comportamientos complejos relacionados con el sueño, como caminar dormido o conducir sin recordar posteriormente el episodio.

📋 En resumen

Muchos medicamentos recetados para el dolor, la ansiedad, la depresión y el insomnio pueden ser útiles, pero conllevan riesgos importantes de dependencia y efectos secundarios, por lo que deben usarse a corto plazo y siempre bajo supervisión médica.

Un enfoque alternativo

Hablando de enfoques alternativos de la salud, Medicina Complementaria y Alternativa (CAM), Medicina Tradicional (TM) y Medicina China (CM) son algunos acrónimos que están ganando popularidad en el ámbito médico. Este tipo de terapias incluyen desde la acupuntura, la fitoterapia y el yoga, hasta el uso de suplementos como vitaminas, minerales y cannabinoides como el CBD.

Según un informe, la medicina tradicional es un término amplio que se utiliza para referirse a la medicina china, el ayurveda indio y el árabe unani y las medicinas indígenas, y se emplea al referirse a África, América Latina, Asia sudoriental y el Pacífico occidental. Y CAM se utiliza cuando se refiere a Europa, América del Norte y Australia (2).

Los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos han agrupado la medicina complementaria y alternativa en cinco categorías, en las que se incluyen las vitaminas y los suplementos minerales, los productos naturales, las hierbas, las prácticas mente–cuerpo y los sistemas médicos tradicionales completos, entre otros (2).

¿Cuáles podrían ser las razones del crecimiento de la demanda de medicinas alternativas?

En primer lugar, el cambio en el estilo de vida, la dieta, la cultura de trabajo y el estrés son factores clave para la causalidad de varias enfermedades nuevas. Muchas personas perciben que los tratamientos convencionales no siempre ofrecen soluciones satisfactorias para el dolor crónico, la ansiedad o el insomnio, o que sus efectos secundarios son difíciles de tolerar.

En segundo lugar, hay un aumento en la necesidad de un enfoque integrado de la medicina complementaria y alternativa, la medicina tradicional y la medicina alopática para el desarrollo de futuras estrategias de atención de la salud para un mundo globalizado (2). Este modelo integrador busca combinar lo mejor de cada sistema, bajo criterios de seguridad y evidencia científica, para ofrecer una atención más personalizada.

En conclusión, algunas de las recomendaciones del estudio son que los países podrían dedicar recursos adicionales al estudio de los enfoques de la medicina complementaria y alternativa y la medicina de la telemedicina que parecen ser los más prometedores.

También se hace hincapié en algunas esferas prioritarias en las que la medicina complementaria y alternativa y la medicina tradicional podrían abordarse mediante investigaciones de amplia aplicación, incluidos estudios de enfoques para paliar el dolor y el sufrimiento crónicos, aliviar la depresión, ayudar a liberar el agarre de sustancias adictivas y frenar la progresión de trastornos degenerativos como la artritis y la demencia (2).

📋 En resumen

Las medicinas complementarias y tradicionales están ganando terreno como parte de un enfoque integrador, especialmente para el dolor crónico, la ansiedad y otras condiciones donde los tratamientos convencionales no siempre son suficientes.

Lado positivo

  • La aplicabilidad del CBD a una amplia gama de capacidades está ganando popularidad tanto en términos de concienciación como de investigación. Cada vez más personas lo consideran como complemento dentro de un plan integral para el manejo del dolor, la inflamación y la ansiedad (12).
  • Las investigaciones indican que los fitocannabinoides tienen un potencial terapéutico debido a su capacidad de interactuar con los ECS, el sistema endocannabinoide, que participa en la regulación del dolor, el estado de ánimo, el apetito y el sueño (12).
  • El aumento de la conciencia sobre el cannabis está creando más beneficios documentados para la salud que pueden ser de gran relevancia para el campo de la medicina, aunque aún se necesitan más ensayos clínicos de alta calidad para definir dosis, indicaciones y perfiles de seguridad precisos (12).
  • En un estudio publicado en 2009 para la revista de drogas psicoactivas, se realizó una encuesta a 350 pacientes con cannabis. Éstos informaron de que lo utilizaban como sustituto de productos farmacéuticos o medicamentos de venta con receta y que tenía menos posibilidades de ser retirado que otros medicamentos (13).
  • La legalización del uso médico y terapéutico del cannabis se está extendiendo, por lo que hay margen para mejorar los conocimientos y los resultados basados en pruebas sobre el cannabis, integrándolo responsablemente en estrategias de manejo del dolor crónico y otros trastornos, siempre bajo supervisión profesional y respetando la normativa vigente (7,12).

Fuentes

  1. Clinical Guidelines for the Use of Opioid Therapy in Chronic Pain – Chou R. – The Journal of Pain – https://www.jpain.org/article/S1526-5900(08)00831-6/fulltext
  2. Traditional, Complementary and Alternative Medicine: Policy and Public Health Perspectives – Bodeker G. – World Health Organization – https://apps.who.int/iris/handle/10665/42452
  3. Postoperative Pain Management – Carr D.B. – National Academies Press (NCBI Bookshelf) – https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK2658/
  4. Opioids: DrugFacts – National Institute on Drug Abuse – National Institutes of Health – https://nida.nih.gov/publications/drugfacts/opioids
  5. CDC Guideline for Prescribing Opioids for Chronic Pain – Dowell D. – Centers for Disease Control and Prevention – https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/65/rr/rr6501e1.htm
  6. Drug Overdose Deaths in the United States – Hedegaard H. – National Center for Health Statistics – https://www.cdc.gov/nchs/products/databriefs/db329.htm
  7. The Opioid Crisis in Europe: Current Trends and Policy Responses – EMCDDA – European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction – https://www.emcdda.europa.eu/publications/papers/opioid-crisis-europe_en
  8. Benzodiazepines and Opioids – National Institute on Drug Abuse – National Institutes of Health – https://nida.nih.gov/publications/research-reports/benzodiazepines-other-depressants/benzodiazepines-opioids
  9. Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder Medications Review – Faraone S.V. – World Psychiatry – https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/wps.20617
  10. Antidepressants: Selecting One That’s Right for You – Mayo Clinic Staff – Mayo Clinic – https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/depression/in-depth/antidepressants/art-20046273
  11. Insomnia: Assessment and Management in Primary Care – Schutte-Rodin S. – Journal of Clinical Sleep Medicine – https://jcsm.aasm.org/doi/10.5664/jcsm.27286
  12. Cannabis and the Endocannabinoid System in Health and Disease – Pisanti S. – Pharmacological Research – https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5938896/
  13. Cannabis as an Adjunct to or Substitute for Opiates in the Treatment of Chronic Pain – Reiman A. – Journal of Psychoactive Drugs – https://www.researchgate.net/publication/230652616_Cannabis_as_an_Adjunct_to_or_Substitute_for_Opiates_in_the_Treatment_of_Chronic_Pain

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