Probióticos para la colitis ulcerosa: ¿cuáles son los mejores?
Leila WehrhahnActualizado:En resumen:
La colitis ulcerosa es una EII crónica que cursa con inflamación del colon y síntomas como diarrea y dolor abdominal. Ciertas cepas probióticas, como Escherichia coli Nissle 1917, Lactobacillus (por ejemplo LGG), Bifidobacterium y la levadura Saccharomyces boulardii, pueden apoyar el equilibrio de la microbiota, reforzar la barrera intestinal y modular la inflamación, siempre como complemento a la medicación. Azúcares refinados, alcohol, comidas muy grasas y el estrés pueden agravar los brotes. El abordaje más eficaz combina tratamiento farmacológico, probióticos seleccionados, dieta individualizada y manejo del estilo de vida bajo supervisión médica.
Una enfermedad intestinal crónica como la colitis ulcerosa supone sin duda una gran carga para la salud. En los últimos tiempos, la medicina ha mostrado un interés creciente por el uso de probióticos como parte del tratamiento. Pero, ¿qué tipo de probióticos son los mejores para la colitis ulcerosa? La información que figura a continuación tiene por objeto ofrecer una visión general de las posibles opciones.
La colitis ulcerosa es una enfermedad inflamatoria intestinal (EII) crónica que afecta principalmente al intestino grueso y al recto. Se caracteriza por brotes de inflamación y periodos de remisión, con síntomas como diarrea, dolor abdominal, urgencia para defecar y, a menudo, presencia de sangre en las heces. (1)
En este contexto, los probióticos se consideran un complemento potencial al tratamiento convencional. Se trata de microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, pueden aportar beneficios para la salud, especialmente a nivel digestivo y del sistema inmunitario. (2)
Sin embargo, no todos los probióticos son iguales ni actúan de la misma forma. Cada cepa bacteriana puede tener efectos distintos sobre la inflamación, la barrera intestinal y la composición de la microbiota. Por ello, es importante conocer qué tipos de probióticos han sido investigados específicamente en colitis ulcerosa y qué resultados se han observado.
Además, los probióticos no sustituyen a los tratamientos médicos prescritos para la colitis ulcerosa, sino que pueden integrarse como parte de un enfoque global que incluya medicación, alimentación adaptada y control del estrés, siempre bajo supervisión profesional.

Probióticos
¿Qué probióticos se utilizan para la colitis ulcerosa?
Existen varios tipos de probióticos que pueden ser utilizados para la colitis ulcerosa. Una elección común es la cepa Escherichia coli Nissle 1917. Esta cepa ha sido cuidadosamente seleccionada por su probada utilidad para mejorar los síntomas de las enfermedades intestinales a lo largo de los años, y se ha estudiado como alternativa a algunos tratamientos de mantenimiento, especialmente en fases de remisión leve a moderada. (3)
Después de todo, una flora intestinal equilibrada es clave para mejorar la digestión y reducir las molestias. En las personas con colitis ulcerosa se ha observado con frecuencia un desequilibrio de la microbiota (disbiosis), con menor diversidad bacteriana y una presencia reducida de bacterias «beneficiosas». (4) Los probióticos pueden ayudar a:
- Reponer ciertas bacterias beneficiosas en el intestino.
- Favorecer la producción de sustancias con efecto antiinflamatorio, como los ácidos grasos de cadena corta.
- Fortalecer la barrera intestinal, reduciendo el paso de sustancias irritantes o patógenos al torrente sanguíneo.
- Modular la respuesta inmunitaria local.
Además de Escherichia coli Nissle 1917, en la literatura científica se han estudiado formulaciones probióticas multicepa que combinan distintas especies de Lactobacillus, Bifidobacterium y otras bacterias ácido-lácticas, con resultados prometedores especialmente en la prevención de recaídas en determinados pacientes. (5)
En la colitis ulcerosa se han investigado probióticos específicos como Escherichia coli Nissle 1917 y combinaciones multicepa para ayudar a mantener el equilibrio de la microbiota y apoyar el tratamiento médico.
¿Qué bacterias intestinales son importantes para la inflamación intestinal?
En el tratamiento de una inflamación intestinal, como la colitis ulcerosa, las bifidobacterias y los lactobacilos son de vital importancia. Estos probióticos son preferidos debido a su habilidad para mantener un equilibrio saludable de bacterias en el intestino. Además, las bifidobacterias son parte de la flora intestinal natural, que ayuda a la digestión.
Las especies de Lactobacillus y Bifidobacterium pueden producir sustancias como ácido láctico y otros metabolitos que bajan ligeramente el pH intestinal, dificultando el crecimiento de microorganismos potencialmente patógenos. (2) También se ha observado que algunas cepas específicas de estas familias pueden modular la producción de citoquinas inflamatorias y reforzar la integridad de la mucosa intestinal, lo que resulta especialmente relevante en las enfermedades inflamatorias intestinales. (6)
Otras bacterias como Faecalibacterium prausnitzii, aunque no suelen incluirse en suplementos probióticos estándar, también se consideran marcadores de una microbiota saludable. Niveles reducidos de esta bacteria se han asociado con mayor inflamación intestinal, lo que respalda la importancia de mantener una comunidad bacteriana diversa y estable. (4)
Bifidobacterias y lactobacilos destacan por su papel en la protección de la mucosa intestinal y el equilibrio de la microbiota, apoyando la digestión y contribuyendo a reducir la inflamación.
¿Qué probióticos son útiles para problemas intestinales?
Dependiendo del tipo de enfermedad intestinal, hay diferentes recomendaciones para los probióticos. Para la colitis ulcerosa, a menudo puede ser útil una combinación de varios probióticos diferentes. Tanto el Lactobacillus GG como el Saccharomyces boulardii han demostrado tener efectos positivos.
Lactobacillus rhamnosus GG (a menudo abreviado como LGG) es una de las cepas más estudiadas. Se ha utilizado en diversas patologías gastrointestinales, como diarreas agudas y diarreas asociadas a antibióticos, y se ha investigado también como apoyo en enfermedades inflamatorias intestinales. (7) Por su parte, Saccharomyces boulardii es una levadura probiótica que puede ayudar a restaurar el equilibrio de la flora intestinal y reducir la duración de episodios diarreicos; en algunos estudios se ha evaluado su uso complementario en EII. (8)
En el contexto de la colitis ulcerosa, algunos preparados probióticos multicepa combinan distintos tipos de bacterias ácido-lácticas y bifidobacterias, con el objetivo de actuar de forma sinérgica sobre la inflamación y la integridad de la mucosa. No obstante, la respuesta a los probióticos es individual y puede variar según la gravedad de la enfermedad, la fase (brotes o remisión) y otros factores como la dieta o el uso simultáneo de medicamentos. (5)
Por ello, antes de iniciar cualquier suplemento probiótico, es recomendable consultar con un profesional de la salud con experiencia en enfermedades inflamatorias intestinales. Este podrá valorar qué tipo de producto (monocepra o multicepa), la dosis y la duración del uso son más adecuados para cada caso particular.
En colitis ulcerosa suelen emplearse combinaciones de probióticos y cepas concretas como Lactobacillus GG o Saccharomyces boulardii, siempre como complemento individualizado al tratamiento médico.
¿Qué agrava la colitis ulcerosa?
Existen muchos alimentos y hábitos que pueden empeorar los síntomas de la colitis ulcerosa. Entre ellos, el azúcar, los carbohidratos de rápida digestión (como los productos de panadería blancos) y el alcohol. Este último puede presionar el tracto digestivo y debilitar el sistema inmunológico, lo que puede empeorar aún más la condición.
Además de estos factores, algunas personas con colitis ulcerosa refieren un empeoramiento de los síntomas con alimentos muy grasos, comidas muy condimentadas, bebidas con cafeína o refrescos carbonatados, especialmente durante los brotes. (9) No existe una «dieta única» válida para todos, pero identificar y limitar los desencadenantes personales puede ayudar a reducir molestias como la diarrea o los cólicos.
También se considera que el estrés crónico y la falta de sueño de calidad pueden influir negativamente en el curso de la enfermedad, ya que el eje intestino–cerebro está estrechamente relacionado con la regulación inmunitaria y la percepción del dolor. Estrategias como la actividad física moderada, técnicas de relajación y apoyo psicológico pueden ser de utilidad como parte del abordaje integral. (10)
Azúcares refinados, harinas blancas, alcohol, comidas muy grasas y el estrés pueden favorecer los brotes de colitis ulcerosa, por lo que conviene identificarlos y moderarlos.
¿Qué es lo más efectivo contra la colitis ulcerosa?
A diferencia de los probióticos, que pueden ayudar a aliviar los síntomas, los dos medicamentos más comúnmente utilizados para la colitis ulcerosa son los aminosalicilatos y los corticoides. Además, los inmunosupresores, que reprimen la actividad del sistema inmunológico, pueden contribuir a influir positivamente en el curso de la enfermedad.
Los aminosalicilatos (como la mesalazina) suelen emplearse como tratamiento de base para inducir y mantener la remisión en los casos leves o moderados. (1) Los corticoides, por su parte, se reservan para los brotes más intensos y suelen utilizarse durante periodos limitados debido a sus posibles efectos secundarios. Los inmunosupresores y las terapias biológicas (como los anticuerpos monoclonales dirigidos a moléculas concretas del sistema inmune) se emplean en casos más complejos o cuando los tratamientos convencionales no resultan suficientes. (11)
En última instancia, se ha demostrado que una combinación equilibrada de probióticos y medicamentos puede ayudar a controlar la colitis ulcerosa. Algunos estudios sugieren que, en determinados pacientes, los probióticos podrían contribuir a prolongar la remisión y mejorar la calidad de vida cuando se utilizan junto con la terapia estándar. (5) Sin embargo, es importante siempre consultar a un médico antes de introducir un nuevo suplemento o cambiar la dieta, ya que cada cuerpo reacciona de manera diferente a los tratamientos específicos.
Un enfoque integral puede incluir, además del tratamiento farmacológico y el posible uso de probióticos, ajustes dietéticos personalizados, apoyo nutricional para prevenir déficits (por ejemplo, de hierro o vitamina D), control del estrés y seguimiento regular con el especialista para adaptar el plan terapéutico a la evolución de la enfermedad.
El abordaje más efectivo de la colitis ulcerosa combina medicación prescrita, posibles probióticos, alimentación adaptada y control del estilo de vida, siempre bajo supervisión médica.
Fuentes
- Ulcerative colitis – Rubin DT et al. – The Lancet – https://www.thelancet.com
- Health and nutritional properties of probiotics in food including powder milk with live lactic acid bacteria – FAO/WHO Expert Consultation – FAO/WHO – https://www.fao.org
- Escherichia coli Nissle 1917 for the treatment of inflammatory bowel diseases – Scaldaferri F. et al. – Therapeutic Advances in Gastroenterology – https://journals.sagepub.com
- The intestinal microbiota in inflammatory bowel disease – Ni J. et al. – Experimental & Molecular Medicine – https://www.nature.com
- Probiotics in inflammatory bowel disease: is there a role? – Shen J. et al. – Therapeutic Advances in Gastroenterology – https://journals.sagepub.com
- Role of probiotics in the management of inflammatory bowel disease – Mardini HE, Grigorian AY – World Journal of Gastroenterology – https://www.wjgnet.com
- Lactobacillus rhamnosus GG in the prevention and treatment of gastrointestinal infections and inflammatory bowel diseases – Segers ME, Lebeer S – Microbial Cell Factories – https://microbialcellfactories.biomedcentral.com
- Saccharomyces boulardii CNCM I-745: from gut to brain – McFarland LV – Therapeutic Advances in Gastroenterology – https://journals.sagepub.com
- Nutrition in inflammatory bowel disease – Nguyen GC et al. – Gastroenterology Clinics of North America – https://www.gastro.theclinics.com
- Psychological stress in inflammatory bowel disease – Mikocka-Walus A. et al. – Journal of Crohn’s and Colitis – https://academic.oup.com
- Management of ulcerative colitis – Harbord M. et al. – Journal of Crohn’s and Colitis (ECCO Guidelines) – https://academic.oup.com

