¿Qué probióticos ayudan en la enfermedad de Crohn?
Leila WehrhahnActualizado:En resumen:
El artículo explica que en la enfermedad de Crohn se estudian probióticos específicos (como F. prausnitzii, ciertas bifidobacterias y lactobacilos) y prebióticos como la inulina para mejorar la microbiota y reducir la inflamación, siempre como complemento al tratamiento médico estándar. Describe los fármacos habituales (corticoides, inmunomoduladores y biológicos) y la frecuente necesidad de suplementar vitamina D, B12 y otros nutrientes. Concluye que la evidencia sobre probióticos aún es limitada y que cualquier cambio en dieta o suplementos debe individualizarse y supervisarse por el especialista.
El papel de los probióticos en el tratamiento de la enfermedad de Crohn es un campo dinámico y fascinante en la investigación médica. En este artículo, exploramos las conexiones entre nuestra flora intestinal y enfermedades inflamatorias crónicas intestinales como la enfermedad de Crohn, así como las posibilidades de uso de terapias probióticas.
La enfermedad de Crohn es una forma de enfermedad inflamatoria intestinal (EII) que puede afectar cualquier parte del tracto digestivo, desde la boca hasta el ano. Se caracteriza por brotes de inflamación, diarrea, dolor abdominal, cansancio intenso y, en algunos casos, pérdida de peso y malabsorción de nutrientes (1). Debido a que el intestino y su microbiota están directamente implicados, los probióticos y prebióticos se han convertido en un tema de gran interés.
Los probióticos son microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud del huésped, principalmente a través de la modulación de la microbiota intestinal y del sistema inmunitario (2). En el contexto de la enfermedad de Crohn, el objetivo es favorecer un equilibrio bacteriano más estable y menos inflamatorio.
Además de los probióticos, los prebióticos (fibras fermentables que sirven de alimento a las bacterias beneficiosas) y los simbióticos (combinaciones de probióticos y prebióticos) también se investigan como posibles apoyos al tratamiento convencional. Ninguno de ellos sustituye la medicación prescrita por el especialista, pero pueden llegar a funcionar como complemento bajo supervisión médica (3).
En las secciones siguientes, veremos qué cepas y suplementos se estudian con más frecuencia, cómo podrían contribuir a la salud intestinal y qué otros nutrientes se consideran útiles en la enfermedad de Crohn.

Probióticos
¿Qué probióticos se utilizan para la enfermedad de Crohn?
Los investigadores creen que una flora intestinal disbiótica o desequilibrada puede fomentar enfermedades inflamatorias intestinales crónicas como la enfermedad de Crohn (4). En este contexto, la investigación muestra que el probiótico Faecalibacterium prausnitzii (F. prausnitzii) tiene potencial para combatir la enfermedad de Crohn: esta bacteria productora de butirato está asociada con un estado antiinflamatorio en el intestino y suele encontrarse disminuida en personas con EII (5). Por ello, se considera que restaurar o apoyar su presencia podría ser un enfoque prometedor.
El objetivo de probióticos como F. prausnitzii, así como de otras cepas estudiadas (por ejemplo, algunas bifidobacterias y lactobacilos específicos), es equilibrar las culturas bacterianas en el intestino y reducir la inflamación de la mucosa. Aunque todavía no existe un “probiótico estándar” aprobado específicamente para la enfermedad de Crohn, los resultados iniciales sugieren que ciertas cepas podrían ayudar a mantener la remisión o mejorar algunos síntomas en combinación con el tratamiento médico (5,6).
En Crohn se investiga sobre todo el uso de cepas específicas como F. prausnitzii y ciertas bifidobacterias y lactobacilos para apoyar el equilibrio de la microbiota y reducir la inflamación, siempre como complemento al tratamiento médico.
¿Cuál es el mejor medicamento para la enfermedad de Crohn?
En casos de síntomas graves de la enfermedad de Crohn, se prescriben frecuentemente corticosteroides como prednisolona o budesonida. La budesonida tiene un perfil de efectos secundarios relativamente favorable en comparación con otros corticoides, y por lo tanto, es particularmente popular (7). Estos medicamentos tienen propiedades antiinflamatorias y ayudan a regular el sistema inmunológico del cuerpo, reduciendo la actividad inflamatoria en la pared intestinal.
Además de los corticosteroides, los médicos pueden recurrir a inmunomoduladores (como azatioprina o metotrexato) y a terapias biológicas (como los inhibidores del TNF-α y otros anticuerpos monoclonales dirigidos a moléculas específicas del proceso inflamatorio) para mantener la enfermedad bajo control y prevenir recaídas (7,8). La elección del “mejor” medicamento depende de la localización de la inflamación, la gravedad de los síntomas, la respuesta a tratamientos previos y el perfil individual de cada paciente.
En Crohn, los corticoides como budesonida se usan para controlar brotes agudos, mientras que inmunomoduladores y biológicos ayudan a mantener la enfermedad bajo control a largo plazo, siempre bajo supervisión médica.
¿Qué probióticos se utilizan para la reparación intestinal?
La elección del probiótico correcto es crucial en la reparación intestinal. Además de las cepas concretas, también se tiene en cuenta el aporte de prebióticos. La inulina, un prebiótico presente de forma natural en alimentos como la achicoria, la cebolla o el puerro, promueve la absorción de minerales como el calcio y el magnesio y ayuda a la restauración de una flora intestinal saludable al servir de “alimento” a bacterias beneficiosas, especialmente bifidobacterias (9).
Un entorno intestinal más equilibrado, con mayor producción de ácidos grasos de cadena corta (como el butirato), puede favorecer la integridad de la barrera intestinal y contribuir a la reparación de la mucosa dañada (10). Por eso, en muchos protocolos complementarios se combinan probióticos, prebióticos como la inulina y una alimentación rica en fibra soluble cuando la situación clínica del paciente lo permite y siempre de acuerdo con el criterio del especialista.
Para apoyar la reparación intestinal se combinan cepas probióticas específicas con prebióticos como la inulina, que alimentan a las bacterias beneficiosas y favorecen un entorno intestinal más protector.
¿Qué bacterias intestinales están presentes en la inflamación intestinal?
Las bifidobacterias y lactobacilos juegan un papel importante en el equilibrio bacteriano óptimo en el intestino, especialmente en casos de inflamación intestinal. Son parte de nuestra flora intestinal natural y contribuyen significativamente al apoyo de la digestión al fermentar fibras, producir vitaminas y ácidos grasos de cadena corta, y competir con microorganismos potencialmente patógenos (2,9).
En personas con enfermedad de Crohn y otras EII, se ha observado con frecuencia una menor diversidad bacteriana y alteraciones en la proporción de determinadas especies: disminución de bacterias beneficiosas (como bifidobacterias, lactobacilos y F. prausnitzii) y aumento relativo de algunas bacterias proinflamatorias (4,5,11). Esta situación, conocida como disbiosis, podría contribuir a mantener la inflamación crónica y a deteriorar aún más la barrera intestinal.
En la inflamación intestinal suele haber disbiosis: bajan las bacterias beneficiosas como bifidobacterias, lactobacilos y F. prausnitzii y aumentan especies más proinflamatorias, lo que favorece la inflamación crónica.
¿Qué suplementos dietéticos se recomiendan para la enfermedad de Crohn?
La vitamina D y la vitamina B12 pueden ser beneficiosas en casos de enfermedad de Crohn. La deficiencia de vitamina B12 es relativamente frecuente, sobre todo cuando el íleon (parte final del intestino delgado, donde se absorbe esta vitamina) está afectado o ha sido extirpado quirúrgicamente (12). En estos casos, se recomienda tomar adicionalmente vitamina B12 bajo control médico para prevenir anemia, fatiga y alteraciones neurológicas.
La vitamina D, por su parte, desempeña un papel inmunomodulador y se ha observado que los niveles bajos de esta vitamina son frecuentes en personas con enfermedad inflamatoria intestinal, asociándose en algunos estudios con mayor actividad de la enfermedad (13). Por ello, se suele recomendar la suplementación de vitamina D cuando se detectan niveles bajos en sangre, tanto en Crohn como en colitis ulcerosa, siguiendo siempre la dosis indicada por el profesional de la salud.
Además de estas vitaminas, en la práctica clínica también se valoran otros suplementos como el hierro, el ácido fólico, el calcio o el zinc cuando existen déficits demostrados por analítica, ya que la inflamación intestinal y la malabsorción pueden favorecer carencias nutricionales (12). La elección, dosis y duración de cualquier suplemento deben individualizarse según las necesidades de cada persona.
En Crohn son frecuentes déficits de B12, vitamina D y otros nutrientes; suplementarlos de forma personalizada y controlada puede ayudar a reducir síntomas y prevenir complicaciones.
Conclusión
Aunque no hay una respuesta unánime a la pregunta de qué probióticos son los mejores para la enfermedad de Crohn, los informes anecdóticos y las investigaciones actuales nos muestran que las terapias probióticas y prebióticas podrían tener beneficios potenciales para las personas con esta enfermedad (3,5). Sin embargo, la evidencia aún es limitada y heterogénea, por lo que no deben considerarse un sustituto del tratamiento médico estándar, sino un posible complemento supervisado por el especialista.
Al investigar probióticos para la enfermedad de Crohn o cualquier tipo de enfermedad intestinal, es importante tener en cuenta que cada persona es única. Lo que funciona para algunas personas puede no funcionar para otras y viceversa. Por ello, es fundamental comentar cualquier cambio en la dieta o la suplementación con el equipo médico, realizar un seguimiento regular de los síntomas y de los parámetros analíticos, y priorizar siempre un enfoque integral que incluya medicación, nutrición adecuada y hábitos de vida saludables.
Fuentes
1. Crohn’s disease – Mayo Clinic Staff – Mayo Clinic – https://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/crohns-disease
2. Probiotics: What You Need To Know – National Center for Complementary and Integrative Health – NCCIH – https://www.nccih.nih.gov/health/probiotics-what-you-need-to-know
3. Probiotics in inflammatory bowel disease: is it ready for prime time? – Imdad A. et al. – Current Gastroenterology Reports – https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23797980/
4. The role of the gut microbiota in inflammatory bowel diseases – Ni J. et al. – Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology – https://www.nature.com/articles/nrgastro.2017.13
5. Faecalibacterium prausnitzii is an anti-inflammatory commensal bacterium identified by gut microbiota analysis of Crohn disease patients – Sokol H. et al. – Proceedings of the National Academy of Sciences – https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.0804812105
6. Probiotics in the treatment of inflammatory bowel disease – Shen J. et al. – Gut and Liver – https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4136072/
7. Medical management of moderate to severe luminal and perianal Crohn’s disease – Gomollón F. et al. – Journal of Crohn’s and Colitis – https://academic.oup.com/ecco-jcc/article/11/1/3/2527875
8. Biologic and small-molecule therapies for inflammatory bowel disease – Sandborn W.J. – Gastroenterology – https://www.gastrojournal.org/article/S0016-5085(16)00089-9/fulltext
9. Prebiotics, probiotics, and the gut microbiota – Gibson G.R. et al. – The Lancet Gastroenterology & Hepatology – https://www.thelancet.com/journals/langas/article/PIIS2468-1253(17)30074-9/fulltext
10. Butyrate and the intestinal epithelium: molecular and physiological effects – Hamer H.M. et al. – Journal of Physiology and Pharmacology – https://www.jpp.krakow.pl/journal/archive/12_08/pdf/17_12_08_article.pdf
11. Dysbiosis of the faecal microbiota in patients with Crohn’s disease and their unaffected relatives – Joossens M. et al. – Gut – https://gut.bmj.com/content/60/5/631
12. Nutritional management of inflammatory bowel disease – Forbes A. et al. – Journal of Human Nutrition and Dietetics – https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/jhn.12271
13. Vitamin D and inflammatory bowel disease – Ananthakrishnan A.N. – Gastroenterology & Hepatology – https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3533365/

