Intervalo óptimo entre antibióticos y probióticos: ¿Cuándo y por qué?

Leila WehrhahnActualizado:

En resumen:

El artículo explica cómo los antibióticos, aunque esenciales para combatir infecciones, alteran la microbiota intestinal. Recomienda usar probióticos específicos para tratamientos con antibióticos, separando las tomas 2–3 horas para que las bacterias beneficiosas sobrevivan. Aconseja mantener los probióticos al menos 14 días tras finalizar el antibiótico, elegir productos de calidad y seguir siempre las indicaciones médicas. También destaca la importancia de una dieta rica en fibra y alimentos fermentados para apoyar la recuperación digestiva y adaptar la pauta según la situación individual del paciente.

Los antibióticos son salvavidas e imprescindibles en la medicina moderna, ya que combaten infecciones bacterianas potencialmente graves. Sin embargo, también pueden desequilibrar nuestra flora intestinal al eliminar tanto bacterias dañinas como beneficiosas (1). Los probióticos ayudan a restaurar este equilibrio al aportar microorganismos vivos que apoyan la salud digestiva e inmunitaria. Por lo tanto, es importante saber cuándo y cómo se deben tomar estos dos tipos de productos para obtener el máximo beneficio y reducir efectos secundarios.

Cuando se toman antibióticos, muchas personas experimentan molestias digestivas como diarrea, gases o hinchazón. El uso complementario de probióticos puede contribuir a reducir el riesgo de diarrea asociada a antibióticos y apoyar la recuperación de la microbiota intestinal (2). Sin embargo, el momento de la toma es clave para que los probióticos no se vean destruidos por el mismo antibiótico.

Además, no todos los probióticos son iguales. Diferentes cepas de bacterias y levaduras tienen efectos distintos, y algunas han demostrado ser especialmente útiles para prevenir o disminuir los efectos secundarios de los antibióticos, como ciertas cepas de Lactobacillus, Bifidobacterium o la levadura Saccharomyces boulardii (3). Por ello, es recomendable elegir probióticos formulados específicamente para acompañar tratamientos con antibióticos.

También conviene recordar que tanto antibióticos como probióticos deben tomarse siguiendo las recomendaciones del profesional sanitario o del fabricante. No se debe interrumpir un tratamiento antibiótico antes de tiempo, aunque se empiece a notar mejoría, y del mismo modo es recomendable respetar la pauta de los probióticos para que puedan ejercer su efecto.

En resumen, el uso conjunto de antibióticos y probióticos puede ser muy beneficioso si se respeta un intervalo adecuado entre tomas y se prolonga la suplementación probiótica durante y después del tratamiento antibiótico.

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¿Cuánto debería ser el intervalo entre la toma de antibióticos y probióticos?

No se recomienda la toma simultánea de antibióticos y probióticos ya que el antibiótico puede debilitar el efecto positivo del probiótico al reducir significativamente la cantidad de bacterias vivas que llegan al intestino (2). Por lo general, se recomienda mantener un intervalo de 2-3 horas entre la ingesta de antibióticos y probióticos para que el nivel de antibiótico en el intestino sea menor y así las bacterias beneficiosas tengan más probabilidades de sobrevivir.

Un ejemplo práctico sería tomar el antibiótico con el desayuno y el probiótico a media mañana, o el antibiótico con la cena y el probiótico antes de acostarse. Lo importante es mantener la constancia y tratar de respetar siempre ese margen temporal. Además, salvo que el médico indique lo contrario, se debería seguir tomando el probiótico al menos 14 días más después de acabar con el antibiótico para apoyar la recuperación de la flora intestinal, que puede tardar semanas en normalizarse tras el tratamiento (4).

En algunos casos, los profesionales sanitarios pueden recomendar prolongar el uso de probióticos incluso más allá de esas dos semanas, especialmente en personas con antecedentes de molestias digestivas frecuentes, infecciones recurrentes o tratamientos antibióticos prolongados. Siempre es aconsejable comentar la situación individual con el médico o farmacéutico para adaptar el tiempo y el tipo de probiótico a cada caso concreto.

📋 En resumen

Deja pasar 2–3 horas entre el antibiótico y el probiótico y continúa con el probiótico al menos 14 días después de terminar el antibiótico para apoyar la recuperación de la flora intestinal.

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¿Se pueden tomar antibióticos y probióticos al mismo tiempo?

Hay que tener en cuenta que los probióticos deben tomarse dos o tres horas después de los antibióticos. Si se toman al mismo tiempo, existe el riesgo de que el antibiótico anule el efecto curativo de los probióticos al matar los gérmenes probióticos antes de que lleguen al intestino en cantidad suficiente (2). Esta interacción no suele ser peligrosa, pero sí reduce la eficacia de la suplementación probiótica.

Por este motivo, se habla de uso “concurrente pero no simultáneo”: es decir, se pueden tomar durante el mismo periodo de tratamiento, pero separando las tomas en el tiempo. En general, esta estrategia es bien tolerada y se ha utilizado en diversos estudios que han observado un menor riesgo de diarrea asociada a antibióticos en los grupos que recibían probióticos (2,3).

Además del horario, es recomendable respetar las instrucciones específicas de cada producto: algunos probióticos se toman con comida, otros en ayunas, y algunos requieren conservación en frío para mantener su viabilidad. Seguir estas recomendaciones ayuda a maximizar el número de microorganismos vivos que llegan al intestino y, con ello, su posible efecto beneficioso.

📋 En resumen

Puedes tomar antibióticos y probióticos durante el mismo tratamiento, pero no exactamente a la vez: separa las tomas 2–3 horas y sigue las instrucciones específicas del probiótico.

Consejos para combinar antibióticos y probióticos

Para aprovechar mejor los beneficios de los probióticos durante un tratamiento antibiótico, es útil seguir algunas recomendaciones prácticas:

  • Consulta antes con un profesional sanitario: especialmente si tienes enfermedades crónicas, estás inmunodeprimido, estás embarazada o el tratamiento antibiótico es prolongado.
  • Elige probióticos de calidad: opta por productos que indiquen claramente las cepas utilizadas, la cantidad de microorganismos vivos (UFC) y la fecha de caducidad.
  • Sé constante con las tomas: la regularidad es clave para que los probióticos puedan ejercer su efecto; intenta tomarlos todos los días a la misma hora, respetando la distancia con el antibiótico.
  • Acompáñalos de una alimentación equilibrada: una dieta rica en fibra, frutas, verduras y alimentos fermentados puede favorecer la recuperación de la microbiota intestinal (5).
  • Observa cómo te sientes: si notas efectos adversos inusuales o empeoramiento de los síntomas, consulta con tu médico para adaptar la pauta.
📋 En resumen

Elegir probióticos de calidad, tomarlos con constancia y acompañarlos de una buena alimentación mejora su eficacia durante y después de un tratamiento con antibióticos.

Conclusión

En resumen, debe tenerse en cuenta que los antibióticos y los probióticos pueden tomarse durante el mismo periodo de tratamiento, pero con un intervalo de dos a tres horas entre uno y otro para que el antibiótico no reduzca en exceso la viabilidad de las bacterias beneficiosas. Esta estrategia puede ayudar a disminuir algunos efectos secundarios digestivos asociados a los antibióticos y favorecer una recuperación más rápida del equilibrio de la microbiota intestinal (2,4).

Es muy importante seguir tomando probióticos incluso después de haber dejado los antibióticos para mantener una flora intestinal equilibrada y apoyar la salud digestiva a largo plazo. De forma general, se recomienda continuar al menos 14 días más, aunque la duración óptima puede variar según la persona y el tipo de tratamiento recibido (4). Consultar al médico o farmacéutico para determinar la dosificación óptima de probióticos y el tiempo de uso más adecuado para cada caso es siempre la mejor opción.

Fuentes

  1. The human gut microbiome in health and disease – Kho ZY, Lal SK – Annals of Microbiology – https://link.springer.com/article/10.1007/s13213-018-1359-0
  2. Probiotics for the prevention of antibiotic-associated diarrhea – Goldenberg JZ et al. – Cochrane Database of Systematic Reviews – https://www.cochranelibrary.com/cdsr/doi/10.1002/14651858.CD004827.pub5
  3. Probiotics and antibiotic‑associated diarrhea in adults – Hempel S et al. – JAMA – https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/1392568
  4. Recovery of gut microbiota after antibiotic exposure – Francino MP – Therapeutic Advances in Gastroenterology – https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/1756283X15577370
  5. Diet–microbiota interactions and their implications for healthy living – Singh RK et al. – Nutrients – https://www.mdpi.com/2072-6643/9/7/655

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Descargo de responsabilidad: La información contenida en este artículo ha sido recopilada de buena fe y sólo tiene fines informativos. No sustituye al consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Consulte siempre a su médico o a otro profesional sanitario cualificado si tiene alguna duda sobre su estado de salud.