¿Qué probióticos ayudan con las alergias? Una guía

Leila WehrhahnActualizado:

En resumen:

El artículo explica cómo el equilibrio de la microbiota intestinal influye en la aparición e intensidad de las alergias. Destaca el papel de probióticos específicos como Lactobacillus paracasei LP‑33 para la rinitis alérgica estacional y de Bifidobacterium infantis y Bifidobacterium longum en la intolerancia a la histamina. Subraya que los probióticos pueden modular el sistema inmunitario y servir como apoyo complementario, pero no sustituyen la medicación ni el consejo médico, recomendando siempre una pauta individualizada supervisada por profesionales de la salud.

Introducción a: ¿Qué probióticos para las alergias?

Las alergias son reacciones inmunológicas desencadenadas por ciertos factores ambientales como el polen, los ácaros del polvo, ciertos alimentos o el pelo de animales. Se producen cuando el sistema inmunitario reacciona de forma exagerada frente a sustancias que, en principio, son inofensivas para la mayoría de las personas.

Pueden afectar de forma considerable la calidad de vida: provocan síntomas como estornudos, picor de ojos, congestión nasal, erupciones cutáneas o problemas digestivos, y en algunos casos también pueden causar problemas de salud graves como el asma o reacciones anafilácticas.

En los últimos años, la investigación ha analizado el papel del intestino y de la microbiota (el conjunto de bacterias que viven en nuestro organismo) en el desarrollo de las alergias. Cada vez hay más indicios de que un desequilibrio de estas bacterias podría favorecer respuestas inmunitarias alérgicas.(1)

En este contexto, los probióticos han despertado un gran interés. Se trata de microorganismos vivos que, en cantidades adecuadas, pueden aportar beneficios para la salud, incluida la modulación del sistema inmunitario y la posible reducción de síntomas alérgicos.(2)

Estudios recientes han demostrado que determinados probióticos pueden desempeñar un papel importante como apoyo complementario en el tratamiento de enfermedades alérgicas, especialmente en la rinitis alérgica estacional (fiebre del heno) y en algunas formas de intolerancias alimentarias.(2)(3)

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📋 En resumen

Las alergias son reacciones exageradas del sistema inmunitario y la investigación actual indica que el equilibrio de la microbiota intestinal y el uso de probióticos pueden influir en su aparición y en la intensidad de los síntomas.

Probióticos y alergias

Los probióticos son organismos vivos que tienen efectos beneficiosos para la salud cuando se consumen en cantidades adecuadas. No todos los probióticos son iguales: sus efectos dependen de la cepa concreta, la dosis y la duración de la toma. Por eso, a la hora de elegir un probiótico para alergias es importante fijarse en qué cepas específicas contiene el suplemento.

Se ha reconocido que ciertas cepas de Lactobacillus paracasei pueden ayudar a aliviar los síntomas en el tratamiento de enfermedades alérgicas al modular la respuesta inmunitaria y favorecer un equilibrio más tolerante frente a los alérgenos.(2)(3)

En particular, la cepa Lactobacillus paracasei LP-33 parece ser efectiva para la rinitis alérgica, más conocida como fiebre del heno. Algunos estudios han observado que su consumo regular durante la temporada de polen puede ayudar a reducir la congestión nasal, los estornudos y el picor de ojos, así como mejorar la calidad de vida de las personas con alergia estacional.(3)

📋 En resumen

No todos los probióticos actúan igual: para las alergias, la evidencia se centra especialmente en cepas concretas como Lactobacillus paracasei LP-33, que han mostrado beneficios en la rinitis alérgica estacional.

¿Qué tiene que ver la flora intestinal con las alergias?

La flora intestinal, también llamada microbiota intestinal, se refiere a la comunidad de microorganismos que viven en nuestro intestino. Esta comunidad está formada principalmente por bacterias, pero también por virus, hongos y otros microorganismos que coexisten en equilibrio.

Se ha demostrado que una flora intestinal saludable está asociada con un menor riesgo de enfermedades alérgicas, especialmente cuando este equilibrio se establece desde los primeros años de vida.(1)(4) Factores como el tipo de parto, la lactancia materna, el uso frecuente de antibióticos o la alimentación pueden influir en la composición de la microbiota y, con ello, en el riesgo de desarrollar alergias.

Una flora intestinal saludable puede fortalecer nuestro sistema inmunológico y ayudar a reducir el potencial alérgico de ciertas sustancias. Esto se debe a que gran parte de las células del sistema inmunitario se encuentran en el intestino y están en contacto directo con la microbiota, aprendiendo a distinguir entre sustancias inocuas y potencialmente peligrosas.

Cuando existe un desequilibrio en la microbiota (disbiosis), el sistema inmunitario puede volverse más reactivo y propenso a desencadenar respuestas alérgicas. En este contexto, los probióticos pueden contribuir a restablecer un equilibrio más favorable, lo que podría traducirse en una menor intensidad de los síntomas alérgicos en algunas personas.(2)(4)

📋 En resumen

El intestino alberga una gran parte del sistema inmunitario y su equilibrio bacteriano influye directamente en la tendencia a desarrollar alergias; una microbiota sana puede ayudar a reducir la reactividad frente a alérgenos.

¿Qué bacterias intestinales ayudan con las alergias?

Según la ciencia, la cepa Lactobacillus paracasei puede ser útil en el tratamiento de las alergias, especialmente en la rinitis alérgica. Este tipo de bacteria intestinal puede regular el sistema inmunológico y ayudar a que nuestro cuerpo responda mejor a los alérgenos, reduciendo la liberación de sustancias proinflamatorias que desencadenan los síntomas.(2)(3)

Además de Lactobacillus paracasei, otras cepas de probióticos como ciertas especies de Lactobacillus y Bifidobacterium se están investigando por su potencial efecto modulador sobre las alergias, tanto respiratorias como alimentarias.(2)(4) Aunque los resultados son prometedores, la evidencia aún es limitada y los efectos pueden variar de una persona a otra.

Es importante destacar que los probióticos no sustituyen a los medicamentos para las alergias (como antihistamínicos o corticoides), sino que pueden emplearse como complemento dentro de un enfoque integral que incluya el control de la exposición a alérgenos, el seguimiento médico y un estilo de vida saludable.

📋 En resumen

Algunas cepas de Lactobacillus y Bifidobacterium, como Lactobacillus paracasei, pueden modular el sistema inmunitario y actuar como apoyo complementario en el manejo de las alergias, pero no sustituyen al tratamiento médico.

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¿Qué probióticos para la fiebre del heno?

Para las personas que sufren de alergias al polen, la fiebre del heno puede manifestarse con congestión nasal, lagrimeo, picor de ojos, estornudos frecuentes y sensación de cansancio general. Estos síntomas suelen intensificarse durante la temporada de polinización, que varía según la zona geográfica y el tipo de planta.

La toma de un suplemento probiótico con Lactobacillus paracasei LP-33 puede ser útil aproximadamente una semana antes de la temporada de polen. Algunos estudios indican que el inicio temprano de la suplementación, e idealmente su mantenimiento durante toda la temporada, puede ayudar a fortalecer la respuesta inmunológica del cuerpo al polen y reducir la gravedad de los síntomas alérgicos.(3)

Como pauta general, muchas personas optan por comenzar la toma de probióticos entre 1 y 4 semanas antes del inicio esperado de la temporada alérgica, continuando su uso diario mientras persistan los niveles altos de polen. No obstante, la duración y la dosis deben valorarse individualmente y, en caso de duda, es recomendable consultar con un profesional de la salud.

Además de los probióticos, es importante combinar otras medidas como ventilar la casa en horas de menor concentración de polen, utilizar gafas de sol al aire libre, ducharse y cambiarse de ropa al llegar a casa y, si es necesario, seguir el tratamiento farmacológico prescrito por el médico.

📋 En resumen

Para la fiebre del heno, la cepa Lactobacillus paracasei LP-33 puede tomarse de forma preventiva unas semanas antes de la temporada de polen y durante la misma, como apoyo adicional a las medidas higiénicas y al tratamiento médico pautado.

¿Qué probióticos para la intolerancia a la histamina?

En caso de intolerancia a la histamina, el organismo tiene dificultades para descomponer esta sustancia, lo que puede provocar síntomas como dolores de cabeza, enrojecimiento de la piel, picores, molestias digestivas, congestión nasal o palpitaciones tras la ingesta de alimentos ricos en histamina (como algunos quesos curados, embutidos, vino tinto o alimentos fermentados).

En este contexto, ciertos probióticos como Bifidobacterium infantis y Bifidobacterium longum pueden ser útiles. Estas bacterias tienen un posible efecto reductor de la histamina y se consideran muy adecuadas para el tracto gastrointestinal sensible, especialmente en caso de intolerancia a la histamina.(5)

Sin embargo, es importante tener en cuenta que no todos los probióticos son apropiados para personas con intolerancia a la histamina. Algunas cepas pueden incluso producir histamina u otras aminas biógenas. Por ello, conviene elegir suplementos específicamente formulados para esta condición, que incluyan cepas con bajo potencial de producción de histamina y, en lo posible, respaldo científico.

Además del uso de probióticos, el manejo de la intolerancia a la histamina suele incluir una dieta baja en histamina, la identificación de alimentos desencadenantes y el acompañamiento por parte de un profesional de la salud (médico o nutricionista) para evitar carencias nutricionales y ajustar la estrategia a cada caso.

Conclusión

En resumen, los probióticos pueden ser un tratamiento natural complementario e interesante para diferentes tipos de alergias. Al mejorar la salud de la flora intestinal, ayudan a fortalecer el sistema inmunológico y pueden contribuir a reducir la gravedad de las reacciones alérgicas en algunas personas.(2)(3)(4)

Para la fiebre del heno, cepas como Lactobacillus paracasei LP-33 han mostrado beneficios potenciales, mientras que en el caso de la intolerancia a la histamina se suelen recomendar cepas de Bifidobacterium con bajo potencial de producción de histamina, como Bifidobacterium infantis y Bifidobacterium longum.(3)(5)

Aun así, la respuesta a los probióticos es individual y la evidencia científica, aunque prometedora, todavía está en desarrollo. Por ello, es aconsejable utilizarlos como complemento y no como sustituto del tratamiento médico, y consultar siempre con un profesional de la salud antes de iniciar cualquier suplementación, especialmente en caso de enfermedades crónicas, embarazo, lactancia o tratamiento farmacológico.

Fuentes

1. The Role of the Gut Microbiota in the Development of Allergic Diseases – N. Renz et al. – Allergy – https://onlinelibrary.wiley.com/

2. Probiotics and Allergic Disease: From Basic Research to Clinical Use – P. Pelucchi et al. – Clinical and Experimental Allergy – https://onlinelibrary.wiley.com/

3. Clinical Efficacy of Lactobacillus paracasei subsp. paracasei LP-33 in Children and Adults with Allergic Rhinitis – C.-C. Wang et al. – International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology / ClinicalTrials.gov – https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/

4. Gut Microbiota, Allergic Diseases and Probiotics – R. West et al. – Current Opinion in Allergy and Clinical Immunology – https://journals.lww.com/

5. The Potential Role of Probiotics in Histamine Intolerance – A. Schink et al. – Nutrients – https://www.mdpi.com/

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Descargo de responsabilidad: La información contenida en este artículo ha sido recopilada de buena fe y sólo tiene fines informativos. No sustituye al consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Consulte siempre a su médico o a otro profesional sanitario cualificado si tiene alguna duda sobre su estado de salud.